Sangüesa. Días atrás, a los escaparates de Sangüesa se asomaron elementos festivos: del mundo del toro, del de las danzas; la ropa de blanco y rojo y el cartel ganador de este año. Pero hoy, Sangüesa ya está de fiestas. A las doce, la alcaldesa, Eskisabel Suescun Hualde, prenderá la mecha del cohete anunciador del comienzo de las fiestas grandes en honor a San Sebastián. Con él, se abrirán seis días de juerga con un amplio programa en el que cabe destacar, como novedad, una segunda corrida de toros y algo que, aunque en otras localidades es habitual, en Sangüesa no se había hecho nunca: la recepción a los niños y niñas nacidos en 2007.
El Ayuntamiento ha destinado un presupuesto de 130.000 euros, si bien es cierto que la mayor parte estaba contratada por la anterior Corporación. Las partidas más importantes son los toros y las orquestas. Después, las colecciones de fuegos artificiales, que este año también serán sólo dos. Los tres espectáculos, bailes, toros y fuegos, cuentan con gran aceptación por parte de los sangüesinos y la feria taurina, además, atraerá, como siempre, a los aficionados de la comarca.
Al ser las fiestas días destacados para celebrar aniversarios y reconocimientos, el Ayuntamiento las aprovechará para homenajear, entre otros, a los jubilados centenarios, al que fuera empleado municipal también retirado, Francisco Echegoyen, al grupo de danzas Rocamador, que este año cumple su 35º aniversario, y a los montañeros locales, José Luis Goñi e Irune Guerrero.
Eskisabel Suescun, al frente de la ciudad de 5.100 habitantes, lanzará el cohete con ilusión. Todavía no se lo cree demasiado, pero ya sabe que estas fiestas nada tendrán que ver con las anteriores. "Este año, las viviré más de día que de noche, con más compromisos", indica. Su agenda oficial la mantendrá, sin embargo, un tanto apartada del encierrillo, que es lo que más le gusta de las fiestas y del que se confiesa asidua.
Días antes del víspera, Eskisabel Suescun manifestaba su deseo de que éstas fueran tranquilas. Mostraba también su confianza en la recuperación de la Bajadica del Prau, que ha perdido fuerza en los últimos años, y destacaba el toro de fuego como el acto más concurrido.