SANGüESA. De nuevo un chupinazo torcido en Sangüesa. Cuando parecía que por fin los cohetes encargados de anunciar a los sangüesinos el inicio de sus fiestas habían encaminado correctamente su ruta hacia el cielo, el segundo misil lanzado desde el ayuntamiento de la localidad se desvió y rebotó en el edificio de en frente, impactando finalmente contra el suelo, aunque sin provocar daños personales en las decenas de cuadrillas de chavales presentes en la calle Mayor.
Minutos antes de las 12.00 horas, numerosos sangüesinos, especialmente los más jóvenes, se agolpaban bajo el balcón del ayuntamiento para presenciar el inicio de sus siete días de fiesta. Protagonizando vistosas batallas de espuma y descorchando botellas de champán, los chavales hacían tiempo hasta el momento esperado.
Puntual y con una gran sonrisa en el rostro, la joven alcaldesa de Sangüesa, Eskisabel Suescun, salió al balcón del ayuntamiento para prender la mecha que desataría toda la emoción contenida. Tras felicitar las fiestas a sus vecinos con el "¡Vivan las fiestas de Sangüesa, gora zangozako jaiak!", Suescun lanzó el primer cohete que, pese a los malos presagios debido a los antecedentes de otros años, estalló en el cielo, provocando la alegría de todos los presentes. La charanga también se encargó de animar el ambiente con su música, mientras los más pequeños seguían inmersos en sus batallas de espuma blanca hasta quedar casi irreconocibles.
la historia se repite Pero tampoco este año Sangüesa iba a librarse de un susto en el inicio de sus fiestas ya que, al primer cohete siguió otro cuya ruta se desvió desde la fachada del consistorio hacia el edificio de enfrente, donde rebotó para acabar impactando contra el suelo. Por fortuna, este segundo misil no causó ningún daño personal, a pesar del gentío que ocupaba en esos momentos la calle Mayor.
Pese al ya habitual contratiempo, que despertó los murmullos y comentarios del público, la alcaldesa de Sangüesa afirmó que "no tenemos intención de cambiar el lugar de tirada del cohete, ya que el chupinazo siempre se ha tirado y se ha de tirar desde el balcón de la casa consistorial". "El problema es que el edificio de enfrente es demasiado alto. Tendremos que pedirle al vecino de arriba que nos deje tirar el chupinazo desde su balcón de la segunda planta", comentaba.
Suescun, que reconoció haberse sentido "muy emocionada y nerviosa" en el momento de prender la mecha, señaló que este año vivirá las fiestas "más de día que de noche, por los numerosos actos a los que hay que asistir. De todas formas, intentaré disfrutar de las fiestas todo lo que pueda y lo que me dejen".
Por otro lado, invitó a todos los amantes de las fiestas a que "se acerquen a las nuestras ya que se celebran en el momento más idóneo, cuando acaba el verano y hay que aprovechar los últimos momentos de diversión".