esco. El pasado sábado se inauguraron las obras de recuperación y consolidación del cementerio de la localidad zaragozana de Esco, a la orilla del embalse de Yesa. Con esta ceremonia se ponía punto final a una intervención de varios meses de trabajo impulsada por la Asociación Pro Reconstrucción de Esco, que desde hace unos años viene luchando por conseguir la reversión de sus casas.
Un representante de este colectivo se dirigió a los presentes recordándoles que "un pueblo no muere cuando mueren sus edificios; sino que un pueblo muere cuando mueren sus raíces, un pueblo muere cuando muere la ilusión de los que en sus casas, en sus piedras, en sus espacios… encuentran su historia, se encuentran a sí mismos". Finalizó el acto con el rezo de un responso dirigido por el párroco de los pueblos del entorno, quien aprovechó para hacer memoria recordando a los últimos vecinos enterrados allí en 1968.
El camposanto de Esco, con dos cipreses en su interior, conserva todavía varias sepulturas, una de ellas en memoria de cuantos fueron enterrados allí. La particularidad de este cementerio, y que le hace único en su entorno, es la forma redonda que posee. La localidad de Esco, perteneciente siglos atrás al Reino de Navarra, quedó despoblada en los años sesenta a causa de la inundación por parte del embalse de Yesa y de la previa expropiación que sufrieron sus lugareños de todas sus propiedades.