pamplona. Los datos de siniestralidad vial permiten vislumbrar esperanzas de que en 2007 se volverán a reducir las víctimas mortales en Navarra. Sin embargo, los fallecidos que no llevaban abrochado el cinturón de seguridad al accidentarse han experimentado un preocupante aumento, ya que en torno al 30% de las personas que han perdido este año su vida en las carreteras navarras no hacía uso de él.
Según los datos de la Policía Foral (17 accidentes mortales con 22 fallecidos) y de la Guardia Civil (8 accidentes mortales con 8 fallecidos), durante 2007 nueve personas podían haber salvado su vida, o incluso haber resultado ilesos, si hubieran llevado abrochado el cinturón de seguridad cuando se siniestraron. Además, un motorista podría haber sobrevivido si hubiera llevado el casco ajustado adecuadamente.
Los expertos policiales están alarmados por este incremento en la tasa de mortalidad por no hacer uso del cinturón de seguridad. "Ponerse el cinturón es un gesto que no requiere ningún esfuerzo y que puede salvar vidas. La gente tiene que concienciarse de ello, porque hay incluso accidentes en lo que si el fallecido hubiera llevado el cinturón podría haber salido ileso", asegura Mario Zunzarren, jefe de la División de Tráfico de la Policía Foral.
Aunque habría que analizar cada caso por separado, los expertos advierten que el porcentaje de accidentados que podrían haber sobrevivido si hubieran llevado el cinturón abrochado es muy alto. "Hay accidentes en los ves que el conductor ha salido ileso o herido y los de atrás, que no llevaban el cinturón, han fallecido. Eso te hace pensar que si las víctimas lo hubieran llevado abrochado no habrían fallecido. También hay accidentes en los que el habitáculo queda intacto, con golpes en la delantera, pero con el conductor a cuatro o cinco metros tirado en la carretera porque no llevaba el cinturón", resaltan.
peligro atrás La circunstancia más sangrante es que el 60% de los pasajeros de las plazas traseras que este año han muerto en un accidente de tráfico no hacía uso del cinturón de seguridad. En concreto, según los datos de los siniestros atendidos por la Policía Foral y la Guardia Civil este año, cinco personas han fallecido en 2007 ocupando un asiento trasero sin tener abrochado esta medida de retención. "Quienes viajan atrás tienen la misma responsabilidad de abrocharse el cinturón que los que viajan delante, porque el peligro es el mismo", señala Zunzarren.
En cuanto a los ocupantes de las plazas delanteras, tres conductores fallecidos este año tampoco llevaban abrochado el cinturón de seguridad. Además, una de las víctimas que ocupaba el asiento del copiloto tampoco hacía uso de él.
En lo que respecta al empleo del casco, uno de los cuatro motoristas que ha muerto en 2007 en las carreteras navarras no lo llevaba colocado de forma adecuada, una circunstancia que también pudo influir decisivamente en el resultado lesivo.
jóvenes y de noche Las cortas edades de los fallecidos que no usaban el cinturón de seguridad se repiten en muchos casos, lo que puede ser indicativo de la falta de mentalización entre los más jóvenes. Así, de los cinco pasajeros de las plazas traseras que han fallecido este año sin usar el cinturón de seguridad, tres contaban con 16, 21 y 26 años.
La situación es similar si se analizan las edades de los conductores que tampoco tenían abrochado el cinturón al accidentarse, ya que los fallecidos contaban únicamente con 18, 22 y 40 años. Y se repite el esquema con el copiloto muerto, pues contaba únicamente con 39 años.
Otra circunstancia que también coincide en muchos de estos accidentes es el horario nocturno en el que se produjeron. El motivo puede radicar en una mayor relajación de las condiciones de seguridad durante esas franjas nocturnas o, incluso, una menor conciencia de poder ser denunciado por una infracción.