pamplona. El catedrático de Derecho del Trabajo en la Universidad Pública de Navarra, José Luis Goñi Sein, considera que "se está llegando a una extensión desmesurada de la facultad de videovigilancia en la empresa".
Según sostiene en el libro La videovigilancia empresarial y la protección de datos personales , son la falta de una normativa específica y la tolerancia social para el uso de sistemas de grabación, entre otros factores, los que provocan esa desmesurada presencia de los mismos.
El autor aborda en el libro, editado Thomson Civitas en conjunción con la Agencia de Protección de Datos de la Comunidad de Madrid, las implicaciones jurídicas de esta forma de vigilancia que en el pasado se ejercía mediante personal específico y que supone un ahorro para las empresas respecto a otras soluciones y aporta una información más efectiva para la identificación y la constitución de la prueba en la comisión de un ilícito laboral. Añade además que empleo de videocámaras tiene incluso un efecto psicológico y resulta un elemento disuasorio para asegurar el comportamiento no ilícito y diligente del trabajador.
Sin embargo, agrega el especialista, estos métodos de vigilancia producen un desequilibrio entre las partes, ya que "suponen para el empresario una concentración mayor de poder e implican una debilidad para la víctima" no sólo por la constate supervisión sino porque además "pierde el control de sus informaciones y datos personales". Plantea por ello que la tecnología ha de convivir con los valores democráticos y el respeto a los derechos fundamentales y defiende que han de protegerse también las posiciones subjetivas de los individuos "deduciendo la ilegitimidad" de determinados usos. >efe