corella. "Con pan, aceite y vino se hace el camino". Con este refrán ilustró ayer Raquel Zurizari (en representación del Restaurante Josetxo de Pamplona) su nombramiento como nuevo cofrade de honor del Aceite de Oliva de Navarra en un acto en el que también fueron distinguidos el empresario Antonio Catalán, la Cofradía del Colesterol de Avilés y la consejera de Agricultura del Gobierno de Navarra, Begoña Sanzberro. Los cuatro nuevos miembros fueron protagonistas del séptimo capítulo de exaltación del llamado oro líquido que en esta ocasión se celebró en Corella, una localidad ribera que, según recordó su alcalde, José Javier Navarro Arellano, "ve reconocida con esta ceremonia una de las actividades más típicas de sus vecinos, la del cultivo del olivo; sin duda, éste es un reconocimiento a nuestras raíces agrícolas y nuestra cultura", dijo.
Lo cierto es que la buena marcha del sector olivarero en Navarra es patente en virtud del importante incremento de plantaciones y la proliferación de trujales. En este sentido, el presidente de la Cofradía del Aceite de Oliva de Navarra, Jesús Marín, apuntó que "Corella tiene un trujal, pero estoy seguro que dentro de unos años, cuando volvamos, habrá más y mayores extensiones de plantación de olivos".
peculiar brindis El séptimo capítulo de la Cofradía del Aceite de Oliva de Navarra estuvo marcado por la exaltación de las excelencias del producto anfitrión y su relación con el desarrollo económico de la región. El presidente del Ejecutivo Foral, Miguel Sanz, comentó en su intervención que "Navarra es una comunidad donde el sector primario ha tenido un enorme desarrollo y una crucial importancia a la hora de mejorar nuestros niveles de bienestar. El aceite es uno de esos productos que, con el paso del tiempo, ha dejado pequeño aquel famoso refrán que decía que el olivo es hacienda de ricos". Tanto él como los cofrades de honor y los miembros de las otras cofradías llegadas de otras comunidades dieron por finalizado el acto protocolario con un brindis con aceite.
apadrinamiento Desde el viernes, la ciudad del Alhama se volcó en la exaltación del fruto de la oliva con un programa que arrancó con una conferencia sobre el valor alimentario de este producto a cargo de la Cofradía del Aceite Virgen Extra de Lleida. El sábado, las capas y los estandartes de los cofrades tomaron las calles de la localidad en un desfile que terminó en el Museo Arrese con el acto de entronación y numeración de los nuevos miembros de honor y de número. Tras la ceremonia, los asistentes apadrinaron un olivo de 245 años, un símbolo de la raíz cultura de una actividad que en Corella implica a 194 olivicutores como socios del trujal Virgen del Villar. En el resto de la Ribera hay 6 trujales más que este año aportarán a los 14 millones de kilo de olivas que se espera recolectar, más de 7 millones de kilos lo que supone que la comarca ha vivido una de las campañas de mayor producción de la historia. Respecto a ello, los precios del aceite sufrirán un ligero descenso de en torno a los 50 céntimos por litro (de 4,5 a 4 euros).
Como comentó Jesús Marín, "nuestro objetivo no es seguir la andadura de los grandes productores como Andalucía sino darle al mercado un referente de calidad". En este empeño están implicados en la Ribera los trujales de Cintruénigo (Almazara del Ebro), Cascante (La Casa del Aceite), Ablitas (Nuestra Señora del Rosario), Fitero (Virgen de la Barda), Corella (Virgen del Villar), Barillas (Trujal San Miguel) y Monteagudo (Hacienda Queiles). Todos ellos aglutinan a más de 3000 agricultores que, en algunos casos, destinan su producción al autoconsumo.
En otros casos se ha optado por métodos experimentales, como el que llevan a cabo los responsables de Hacienda Queiles de Monteagudo donde toda la producción es ecológica y cuyo aceite puede encontrarse en el mercado por 30 euros el litro.
Los actos en torno al aceite en Corella terminan hoy con un almuerzo de cofrades que tendrá lugar junto a olivos milenarios de la localidad.