pamplona. La División de Tráfico de la Policía Foral ha creado un grupo especializado para perseguir a los conductores que llevan instalados en sus vehículos detectores de radar, una práctica ilícita en preocupante expasión, según los expertos en seguridad vial. En un sólo día de esta semana pasada, los agentes de la Policía Foral denunciaron a 34 automovilistas por hacer uso de estos sistemas ilegales.
El grupo recién constituido, integrado por seis agentes, tiene por objetivo formarse en la detección de estos dispositivos, con el aprendizaje de nuevas técnicas relacionadas con la materia, que luego enseñarán al resto de sus compañeros. El objetivo es que a partir del mes de enero, todos los agentes de la División de Tráfico de la Policía Foral sean capaces de detectar y denunciar estos sistemas. "Queremos que se convierta en algo rutinario, es decir, que se revisen completamente todos aquellos vehículos que se detengan", expone el jefe de la División de Tráfico.
El origen de esta iniciativa radica en la generalización en el uso de aparatos antirradar, según explican desde la Policía Foral. "Hemos decidido poner en marcha este plan para incidir en una actividad que supone un fraude para la sociedad y que puede generar múltiples situaciones de riesgo de seguridad vial. La velocidad es uno de los elementos que más incidencia tiene en la producción y en las consecuencias de los accidentes de tráfico y es inadmisible que haya conductores que intenten evitar los radares vulnerando la legislación", afirma el jefe de la División de Tráfico.
Durante esta semana, la Policía Foral ha desarrollado la primera fase de una campaña específica para detectar posibles infracciones, con varios controles selectivos de vehículos, principalmente de alta gama. Los agentes saben que, debido a su precio, los avisadores de radar resultan más accesibles para personas con un elevado poder adquisitivo.
Los resultados de estos controles han "sorprendido ingratamente" a los responsables de Tráfico de la Policía Foral. De los 300 vehículos inspeccionados, 50 contaban con avisadores de radar instalados. "Sabíamos que es un asunto que está en alza, pero no esperábamos encontrar un índice tan alto de infracciones", indican desde Policía Foral al valorar los primeros resultados de la campaña, que proseguirá con una segunda fase en la que se incidirá en los vehículos de transporte urgente y comerciales.
normativa vigente A pesar de las excusas y desconocimiento alegados por los conductores, el Reglamento General de Circulación es taxativo respecto a la utilización de estos aparatos: "Se prohíbe que en los vehículos se instalen mecanismos o sistemas, se lleven instrumentos o se acondicionen de forma encaminada a eludir la vigilancia de los agentes de tráfico, o que se emitan o hagan señales con dicha finalidad, así como la utilización de mecanismos de detección de radar" (Art. 18.3). Las sanciones previstas son la pérdida de dos puntos del carné y una multa de 150 euros. En caso de que el denunciado sea reincidente, se le podrá suspender el permiso de conducción entre uno y tres meses por tratarse de una infracción grave.
La legislación en vigor no habilita a los agentes a inmovilizar el vehículo denunciado ni a requisar los sistemas antirradar. Es el conductor el responsable de llevar a cabo su desinstalación con la mayor brevedad posible. "No existe un plazo legal para desinstalar el dispositivo. La obligación del conductor es hacerlo cuanto antes, porque si no podría volver a ser multado".
Sin embargo, existe un vacío legal en lo concerniente a los talleres o empresas instaladoras, según admiten desde la Policía Foral, que no cometen ninguna ilegalidad por colocar estos dispositivos. "Hay incluso concesionarios de vehículos de gama alta que los ofrecen como una opción a sus clientes y los instalan en coches nuevos. El problema es que algunos conductores creen que son sistemas autorizados, porque reciben información a medias y creen estar en una impunidad irreal ", concluye el jefe de la División de Tráfico.