e RA el 12 de junio de 2006 cuando en esta sección publicábamos un reportaje centrado en la iglesia de Guerguitiain, en el valle de Izagaondoa. Aquél reportaje, titulado "Guerguitiain, la huella de Petrus", era toda una denuncia del estado de abandono de uno de los templos más bellos del románico rural que tenemos en Navarra, a la vez que recordaba que detrás de esas paredes había una historia humana, con nombres y apellidos; generaciones y generaciones de vecinos que en torno a ese templo construyeron su historia. Y en aquél reportaje se incluía por mi parte un compromiso personal de que esa joya arquitectónica no se caería ante mi indiferencia y ante mi pasividad. Es por ello que, casi año y medio después, vuelvo a la carga para decir alto y claro que Guerguitiain, concretamente su iglesia de San Martín, sigue peligrosamente deteriorándose; que nada se ha hecho desde la administración, hasta el día de hoy, para evitar su actual estado. Las fotos obtenidas entonces, comparadas con el estado actual, vienen a decirnos que la enorme grieta del ábside sigue agrandándose, que por los dos agujeros que hay en la cubierta sigue entrando el agua regando un deterioro que crece y se ramifica día a día. Guerguitiain, inexplicablemente, sigue cayéndose. Sus paredes encierran una memoria humana, y albergan un arte, no menos humano, que lleva la firma del maestro cantero Petrus.
Campaña También es cierto, y lo digo con satisfacción, que desde aquél mes de junio de 2006 hasta el día de hoy algunas fichas sí que se han movido. El reportaje publicado en este rotativo aquél 12 de junio de 2006 no fue inútil, sino que sirvió de detonante para activar una serie de iniciativas encaminadas a conseguir salvaguardar, proteger y restaurar esta joya del románico rural. La sección navarra de la asociación Amigos del Románico puso en marcha, y sigue en marcha, la campaña Salvemos Guerguitiain , con las consiguientes reuniones con las autoridades competentes en lo que a conservación del patrimonio se refiere, con recogidas de firmas, con notas de prensa…; incluso se presentó ante el Servicio de Patrimonio del Gobierno de Navarra una solicitud para la iglesia de Guerguitiain de declaración de Bien de Interés Cultural que a día de hoy, de momento, todavía no ha obtenido respuesta. Esta campaña, que también tiene su foro en internet, como no podía ser de otra manera cuenta con el respaldo del Ayuntamiento de Izagaondoa y de todos sus vecinos que han firmado masivamente para pedir que se detenga este deterioro consentido. Dijimos entonces que no cabía mirar hacia otro lado, que no cabía la indiferencia, y cada vez tiene más consistencia ese mensaje.
Mientras tanto la iglesia de San Martín, en el despoblado de Guerguitiain, sigue siendo un edificio de alto interés artístico que sigue atrayendo hasta sus muros a no pocos entusiastas del arte románico. Hasta él acuden periódicamente visitas organizadas, y hasta él acudieron el pasado día 10 de noviembre un centenar de amigos del románico de Guipúzcoa, de Vizcaya, de Madrid y de la propia Navarra, arropados por vecinos de los valles navarros de Izagaondoa, Unciti, Lizoain, Lónguida y de otras localidades limítrofes, que con su presencia quisieron respaldar cuantas acciones se van llevando a cabo para conseguir que las instituciones que se encargan de velar por el patrimonio artístico de Navarra atajen de una vez el progresivo deterioro que sufre esta iglesia.
Tal vez alguien quiera escudarse en que es imposible tratar de conservar todas las iglesias y ermitas que hay en Navarra; o tal vez alguien quiera escudarse en que la iglesia de Guerguitiain ya no se usa, que ya no tiene quien rece en su interior. Pero a estas alturas esas excusas ya no valen; la voz de los entendidos aconseja en Guerguitiain una urgente intervención que venga a reparar la grieta del ábside, que consolide su estructura, y que repare los dos agujeros que hay en el tejado. El agua entra por varios sitios, y tras ella viene la ruina. El patrimonio artístico que se vendría abajo si no se interviene justifica a todas luces la urgencia de esta reparación. Con poco dinero y buena voluntad se podría garantizar el mantenimiento en pie de este edificio al menos durante dos siglos más. Cuanto más se tarde más costosa será después la reparación.
Historia humana Particularmente, para defender la consolidación de este templo, no necesito que la iglesia de Guerguitiain luzca en su interior, como luce, capiteles que son únicos dentro del arte románico, uno de ellos con la firma del maestro cantero Petrus, y el otro con un helecho, planta esta que en la Edad Media era el símbolo de la humildad que predicaban los clérigos y que además se consideraba como una planta medicinal que curaba todos los males; ni necesito destacar su rareza constructiva, sin contrafuertes; ni necesito deleitarme ante todos los detalles ornamentales y rústicos de su portada; ni necesito… Me basta con saber que durante siglos esas paredes han acogido la historia humana, la espiritualidad y la buena convivencia de quienes han habitado las casas de Guerguitiain (casa Alberro, casa Jorge, casa Maximiano, casa Juanico…); que ese templo ha sido testigo viviente de la fe de unos vecinos; de su salida entunicada, con la cruz a cuestas, hacia San Miguel de Izaga; testigo de bautismos, confirmaciones, comuniones, bodas, y funerales; allí se han llorado los horrores y las consecuencias de una guerra; allí se han celebrado con júbilo bodas de oro, y se han oído sermones misionales, se ha predicado en euskera, se ha rezado en latín…; descansan entre esos muros las vivencias de decenas de generaciones; y ya solo eso bien merece un respeto.
Pero es que, además de todo esto, suficiente ya para mí, está el arte que allí hay; está la huella y la firma de Petrus: "Petrus me fecit" se lee en uno de los capiteles. También hay trabajos de este taller de cantería en la vecina iglesia de Vesolla (cuya reparación debiera de ir paralela a la de Guerguitiain), o en la de Santo Tomás, en Najurieta, que es una estupenda construcción del siglo XII decorada en el ábside con arcos ciegos lombardos, y que en su interior luce una esbelta Virgen morena tallada en madera. Y ante el patrimonio artístico hay una responsabilidad de conservación que es ineludible; y en Guerguitiain la responsabilidad va acompañada de la necesidad.
Tengo plena confianza en que a corto plazo veamos a esta pequeña iglesia institucionalmente protegida; confío también en ver pronto unos andamios que permitan arreglar la cubierta y la grieta del ábside. El proyecto creo no equivocarme si digo que ya está hecho; y tampoco hay una necesidad de tener que justificar una intervención y un gasto condicionándola a un uso posterior del edificio. ¡Ojalá se pudiesen dar allí conciertos!, o se pudiese usar como espacio cultural, o se pudiesen organizar visitas guiadas -que ya se hace- para poder explicar el arte románico; pero lo que de verdad urge ahora mismo es frenar el deterioro del edificio.
Los valles de Unciti y de Izagaondoa están pidiendo a gritos el establecimiento de una ruta cultural que recorra todo su rico patrimonio; desde la emblemática iglesia de Artaiz que todos hemos conocido en la escuela a través de los libros de texto, hasta esta iglesia de Guerguitiain, o el crucero de Ardanaz, o el castillo de Leguín, pasando por fuentes, molinos, neveras, torres fortaleza, o por el majestuoso templo de San Miguel de Izaga. Existe un producto turístico potencial, de categoría, y existe en Artaiz un Aula de Interpretación del Románico desde donde poder articular y gestionar todo este producto. Y frente a todo esto lo que no es de recibo es dejar caer una iglesia como la de Guerguitiain, sino salvarla de la ruina y darla a conocer; y espero, confío, y deseo, verlo pronto.
Hace pocos meses una mujer, de esas que todavía hila con torno, de esas que todavía hace el jabón en su casa, y que vivió su infancia en Guerguitiain, me contaba emocionada e ilusionada que se estaban recogiendo firmas para que se arreglase la iglesia en la que ella tanto había rezado cuando vivía en casa Jorge. Me confesaba que ella era ya muy mayor, y que… "no sé si yo llegaré a ver la iglesia arreglada"; "que sí, mujer -le dije, ya verá como sí". Esperamos no fallarte, Alejandra.