Pamplona. La candidatura de Benita Urriza Iriarte (Lanz, 5 de julio de 1947) fue presentada por el delegado del Gobierno en la Comunidad Foral, Vicente Ripa, tras consultar con la dirección de la factoría, que glosó el aprecio de la plantilla por la galardonada. Benita Urriza ingresó en la empresa el 3 de mayo de 1973, fecha desde la que lleva asesorando a los trabajadores, atendiendo su problemática individual y también familiar. Entre las funciones principales desempeñadas por Benita Urriza figuran la de atender consultas sobre temas de invalidez, jubilación, seguros de vida, indemnizaciones, Seguridad Social y estudios de prejubilación. Además, gestiona ante organismos oficiales y privados las peticiones de los trabajadores, y realiza un seguimiento de las variaciones que se produzcan en su situación personal o laboral. También supervisa la concesión de préstamos-vivienda a los trabajadores de la fábrica. Miles de demandas y consultas han pasado por sus manos durante todos estos años a pie de fábrica.
¿Sorpresa por el premio?
Me quedé desconcertada al recibir la noticia. No me imaginaba que en mi vida laboral me podría ocurrir esto. Además, creía que habría más gente premiada en Navarra y parece que estoy sola... Pero estoy muy agradecida en cuanto a que es una forma de premiar una trayectoria laboral, aunque mi desconcierto me viene en la medida de que hay muchas más personas con los mismos o mayores méritos para recibirlo. Eso sí, por su puesto que lo agradezco.
Quizá se trata de distinguir en su persona a una profesión que normalmente no suele recibir este tipo de apoyos oficiales...
Sí, eso quería decir. Analizando la situación pienso que se han podido fijar en mí pero valorando toda una profesión, aunque en modo alguno me arrogo la representación de tantos y tantas trabajadores. Pero sí pienso que es un reconocimiento a la profesión, que tiene una labor muy importante que a veces no es reconocida.
¿Por qué trabajadora social?
Cuando estaba estudiando Bachillerato me planteaba dos opciones: Enfermería o Trabajo Social. Conocía a una persona que estudiaba Trabajo Social que me habló muy bien de esa carrera. Me apunté, me encantó y llevo 35 años en este puesto. Es un trabajo vocacional.
¿Por qué es un trabajo vocacional?
Yo distingo el trabajo vocacional del trabajo por obligación en no estar midiendo lo que entregas. Haces las cosas porque te gustan y das todo lo que haga falta.
Eso dará satisfacciones personales pero también quebraderos de cabeza en el sentido de que una se llevará los problemas de los demás a casa cuando termina el trabajo...
Eso es verdad, aunque con los años aprendes a desconectar un poco. A veces es difícil, sobre todo en los inicios.
Una profesión con diferentes campos de actuación, aunque el suyo se enmarca dentro de una gran empresa, algo que no es muy habitual...
Sí, realmente hoy en día sólo queda mi puesto en los que son empresas privadas. Trabajo sola aunque formo equipo con otros servicios internos de la fábrica, enclavada dentro del departamento de Recursos Humanos. Tenemos el Servicio de Prevención, el de Seguridad, el Médico.... Colaboro con ellos y con el Comité de Empresa.
La Volskwagen es un pequeño micromundo a escala en el que le tocará atender problemáticas muy similares al resto de la sociedad...
Es una comunidad completa. Antes de trabajar aquí estuve en una unidad de barrio del Servicio Social de Base. Aquí también hay personas adultas con familias. Llegan problemas de adultos, de niños, de enfermedades...
¿Ha observado un cambio en las demandas y preocupaciones sociales del personal en 35 años?
La mentalidad de los trabajadores ha cambiado mucho, sobre todo en cuanto al nivel cultural. Antes tenía un trabajo más activo y ahora se trata más de asesorar e informar, ya que las gestiones las hacen ellos aunque cuando hace falta, si es por problema de tiempo, los gestiono yo. Eso sí, se perciben déficits constantes en la sociedad, como centros para atender a ancianos o a niños. Muchos realizan auténticos malabarismos para conciliar la vida familiar y laboral o para atender a sus padres.
Las personas pasamos mucho tiempo de nuestras vidas en el puesto de trabajo. ¿Cree que su labor repercute en una mejora de las condiciones de vida de sus atendidos fuera de él?
Como decía, mi principal tarea se centra en la información de servicios. Es un tiempo que se ahorran ya que si tuviera que ir ellos mismos igual tendrían problemas con los turnos, etc. Creo que este tipo de figuras en una empresa les viene bien.
El trabajador social de empresa parece que es un vestigio de otra época, pero, al mismo tiempo, se está viendo cómo otras entidades y mundos demandan el apoyo de estos profesionales como los colegios, etc. La propia UPNA abrió una Unidad de Acción Social para atender internamente a su comunidad de profesores, PAS y alumnos...
En Educación es una necesidad clara. Tenía una conocida que cuando empecé yo aquí ejercía como trabajadora social en un centro privado atendiendo diversas problemas y haciendo de puente entre profesores, padres e hijos. Ahora parece que se está debatiendo que la red pública cuente con profesionales de esta especialidad al igual que el departamento de Educación ya tiene una plantilla de psicólogos de apoyo que se desplazan a los centros. Es un recurso especialmente necesario con la inmigración.
Una profesión que se suele asociar a la mujer...
No tiene que ver nada. Hay muchos hombres que trabajan en esta profesión y están encantados.
¿La recomendaría a los jóvenes actuales? Por cierto, ¿han seguido sus pasos en su familia?
No sé. No suelo ser muy buena para aconsejar e influir en la gente. Mis hijos no han tirado por aquí pero creo que es una profesión muy gratificante, aunque cada cuál debe decidir en función de sus inquietudes y capacidades.