pamplona.¿Cómo celebró su título del Cuatro y Medio de Segunda?
Fue lo mejor. Estuvimos unas 180 personas cenando en Oberena y los jóvenes nos fuimos luego por ahí. Estuvimos en varios bares y acabamos en una discoteca.
La ocasión lo merecía.
Sí, aunque el cuerpo lo tenía devorado, con dolores por todos los lados porque descargas la tensión y te salen agujetas. Pero la celebración estuvo muy bien.
Unos dolores normales porque la final resultó muy dura.
Para mí fue un partido demasiado peloteado. A mí me gusta acabar el tanto en tres o cuatro pelotazos porque, cuando le tengo que dar tantas veces a la pelota, a partir de la mitad del partido lo acuso y me noto más cansado. Pero, al final del partido, también noté en la cara de Argote que estaba muy cansado. Y eso me dio ánimo para seguir luchando. Por eso aguanté.
Con el 10-15 en contra, ¿vio la final perdida? Tras el partido dijo que el ánimo de su gente le levantó.
La verdad es que, si no va la gente, igual tiras el partido. También remonté gracias a Álvaro Oquiñena, mi botillero. Vi el partido perdido. Me jugué varias dejadas que me salieron mal y se fueron a la chapa. También un dos paredes. Estaba descentrado. Pero también vi a Argote muy cansado y me acordé de que, en el partido que jugamos en la liguilla de semifinales, noté que, a partir de la mitad del partido, comencé a meterle saques porque estaba más cansado. Por eso pensé que iba a poder hacer más daño con el saque al tener él más problemas para restar por encontrarse más fatigado.
Lleva seis meses entrenándose con el ex atleta Íñigo Monreal. ¿Ha notado el cambio? ¿Aguanta mejor los partidos?
Hace dos años no habría aguantado un partido como el de la final. Monreal nos lleva a Begino, Esáin y a mí y, de momento, me va muy bien. Somos diferentes y nos da lo que cada uno necesita.
Además de la txapela, logró una plaza para la próxima edición de la jaula de Primera. ¿Satisfecho?
Estoy muy contento. Para mí es un sueño y voy a intentar disfrutarlo. Además, este año ha sido el primero en el que he hecho una preparación específica para el campeonato. Influye mucho, aunque algunos partidos se pueden resolver por otros motivos, como un golpe de suerte a favor o en contra. Pero lo cierto es que me ha ido muy bien.
Su peor momento en el campeonato lo vivió en cuartos de final ante Mikel Olázabal, al que ganó 22-18 tras ir perdiendo 5-12.
Olázabal iba de favorito y estaba jugando partidos buenos. Tres semanas antes se había enfrentado a Irujo por parejas y le había ganado. Estaba demostrando un juego muy bueno, de Primera. Por eso yo salía sin saber cómo iba a andar él en el Cuatro y Medio. Sabía que iba a jugar mucho, pero no me había tocado verle. Salí con esa incertidumbre y nervioso, pero, a partir de la mitad del partido, aunque vi que perdía y me dominaba, me tranquilicé y le di la vuelta.
¿Confía en que Asegarce le dé la oportunidad de jugar estelares?
No lo sé. Ojalá me pongan. Estaría supercontento de que me pusieran en partidos importantes para disfrutarlos y tener el recuerdo de haber jugado partidos de nivel en profesionales. Pero, por lo menos, ya me he ganado el derecho a disputar un partido en el Cuatro y Medio de Primera, aunque ahora habrá que ver como actúa la empresa conmigo.
Usted ya ha hecho su trabajo.
Claro. Los pelotaris de Segunda tenemos que pelear en los campeonatos porque hay otro montón de partidos que no son de tanta importancia. Por eso, cuando llega el campeonato, tienes que hacerlo bien. Y si lo haces, como yo, la empresa sabrá si quiere ponerme o no en los estelares.
Ahora que ya tiene plaza en el próximo acotado de la LEP.M, si pudiera elegir, ¿a qué rival le gustaría enfrentarse?
Contra gente de primera fila: Irujo, Barriola, Titín... Aunque sepas que tienes el partido casi perdido de antemano, sería un gusto poder disputarlo y disfrutarlo. Pero como son cabezas de serie, no entran en las primeras rondas, que es donde me va a tocar empezar a mí.
Dedicó la txapela a sus seguidores. Ahora, más tranquilo, ¿guarda algún otro destinatario especial?
Se la dedico a la gente más cercana: mi novia, mi familia... Porque son los que aguantan mis malos humos. Cuando las cosas me salen mal, son ellos los que tienen que aguantar mis quejas. Por eso, cuando llegan los momentos buenos, todos tenemos que disfrutarlos. Por eso también se lo dedico a toda mi gente. Movilizar a 200 personas, ver el frontón cómo estaba... Para mí era algo imposible e impensable.
¿Le dio tiempo a ver todas las pancartas que había en el Beotibar y a escuchar los cánticos de ánimo de sus seguidores?
Cuando entré al frontón dos horas antes del partido, ya estaban colgadas. Las vi todas y me emocioné. Me quedé con todo, con los cánticos, con las 200 personas que no pararon de cantar y animarme, con el frontón lleno...
¿Dónde guardará la txapela?
Tiene sitio fijo. Guardo todos los trofeos de aficionados en el pueblo, en Santacara, en una especie de vitrina. Hasta ahora tenía 19 txapelas y había 20 huecos. Estábamos siempre bromeando a ver si se podía llenar el último hueco con una txapela de profesionales. Y ya la tengo.
Ahora deberá construir otra vitrina para guardar el próximo trofeo.
Sería la hostia.