Nuestras costas son cómplices de la más cruel guerra contra los empobrecidos. Miles de hermanos nuestros (muchos mujeres y niños) siguen muriendo en su lucha encarnizada por encontrar una nueva vida. Una nueva vida que les ha sido robada en sus países de origen, y digo robada porque el expolio de los países enriquecidos a los empobrecidos es la causa de sus viajes, que a menudo tienen un fin trágico, el fin de los 7.000 muertos al año en el Estrecho. ¡Todo un manjar para los tiburones!
Y nosotros mientras… ¿qué hacemos? ¿Nos hemos acostumbrado a ver estos rostros famélicos, deshidratados, angustiados? Rostros quebrados quizá por el hermano que no pudo alcanzar las costas, quebrados por el hambre, por la impotencia, quebrados quizá por la certeza de que serán devueltos a sus países de origen en caso de que el balance económico en ese momento señale que no son necesarios para seguir manteniendo nuestra buena vida (ya sabemos todos que la mano de obra inmigrante es la causa en gran parte de la bonanza económica de un país).
Todos somos extranjeros, todos somos inmigrantes. No podemos olvidar que actualmente hay más inmigrantes españoles fuera de España que inmigrantes extranjeros aquí. No debemos olvidar que todos somos personas y tenemos dignidad, por eso, y porque no debemos callar estas injusticias, desde aquí hago un llamamiento a todas las personas a asistir a la marcha silenciosa en solidaridad con los hambrientos e inmigrantes que el Movimiento Cultural Cristiano organiza cada año y que este año será el próximo 22 de diciembre a las doce y media del mediodía en el paseo de Sarasate. La marcha se hará en el más riguroso silencio…, porque en silencio mueren los empobrecidos.
Pensemos todos
Mikel Arregui Pérez
Al hilo del artículo de J.M. Esparza sobre la inscripción de las iglesias por parte del Obispado quiero exponer otros aspectos para abrir una reflexión más amplia.
¿Tienen la mayoría de los ayuntamientos capacidad económica para asumir la titularidad de un patrimonio que en consecuencia se verían obligados a mantener? En mi opinión no. Es conveniente replantear este punto de la moción presentada por la Plataforma de Defensa del Patrimonio Navarro y buscar fórmulas que impidan el registro y, sobre todo, un posterior mal uso por parte de la Iglesia de un patrimonio que excede el uso religioso, pero sin suponer una carga a los ayuntamientos que bastante tienen con dar servicio, y no precisamente religioso, a la ciudadanía.
¿Es conveniente volver a mezclar los asuntos religiosos con los asuntos civiles? Aunque vivimos en un estado aconfesional, cuesta trabajo diferenciar los límites entre lo civil y público de lo religioso y privado. En un momento en el que el debate debiera ser si la Corporación debe participar en procesiones y actos religiosos, resulta que se defiende, desde posiciones de izquierda, que los ayuntamientos deben ser titulares de edificios y bienes religiosos respetando el culto.
¿No existen fórmulas legales que garanticen que la Iglesia no pueda hacer lo que le dé la gana con unos edificios que en cuanto valor cultural no les pertenecen en exclusiva? ¿Las iglesias son públicas (del pueblo) porque los ayuntamientosnombraban sacristanes y clérigos, pagaban campanas y arreglos… o ya va siendo hora de que los ayuntamientos dejen de pagar esos gastos? Por ejemplo, si la ermita de Alsasua estuviera registrada a nombre de la Diócesis y es necesario que se arregle el tejado, el Ayuntamiento puede obligar al propietario, al igual que a todo hijo de vecino, a que lo arregle con su dinero.
A mi entender, la Plataforma propone una mala solución a una mala actuación del obispo (puede que ilegal en muchos casos).
La multa
Araceli Alamos
Hace unos meses puse un coche en venta del año 96. Me cogió una mala época (verano) y teníamos dos coches con sus correspondientes gastos (seguro, ITV, etcétera). Transcurridos tres meses nos termina la póliza del coche viejo y como no circulaba, no la renovamos.
Cuando una persona está interesada (no había transcurrido ni medio mes), el coche está en Trinitarios y ha sido retirado de la vía por no tener seguro. Mea culpa porque desconocía que aunque no circule debe estar asegurado (Real Decreto Legislativo 8/2004 BOE nº 267, de 5 de noviembre).
Lo que me parece desproporcionado es que he recibido una denuncia de Tráfico reclamándome la cantidad de 800 euros, un poco menos de mi salario mensual y bastante más de lo que es condenado a pagar un conductor por haber atropellado a dos personas ocasionándoles la muerte (300 euros). ¿Por qué la justicia es tan desproporcionada?
Cuando me presento a pagar la denuncia, para colmo, un funcionario me informa de que no se puede fraccionar ni pagar con tarjeta de crédito.
Felicito al Ayuntamiento de Pamplona por ser el único que no debe tener ningún problema de drogas, inseguridad ciudadana, etcétera, por lo que puede permitirse el lujo de tener agentes ocupados en verificar vehículos que están con el cartel En venta , y comprobar mediante sus matrículas si están al corriente del seguro o no.
Falsos pedagogos
Rafael Redondo
Abandonada la manía de pensar: sapientia melior auro (la sabiduría es mejor que el oro), la Universidad sufre la colonización de lafilosofía empresarial . Aurum melius Sapientia : el oro es mejor que la sabiduría.
"Podemos trabajar menos para ser más felices, pero eso no crea empleo", airea a grandes titulares el jefe de la patronal. La felicidad, está claro, es imposible en el imperio de los mercaderes. Vivimos -o desvivimos- en un modelo que, viviendo de robar, expropia el tiempo de los jóvenes alienándolos de la vida. Ahora, la verdad es la codicia, y Rodrigo Rato la alternativa de Platón. Efectivamente, lo que nos contaron del marxismo ha resultado ser falso, pero ahí no acaban nuestras penas, porque lo que nos contaron del capitalismo está resultando ser verdadero.
La supuesta nueva ideología arranca de la primera revolución industrial, año 1750, la falsa conciencia disfrazada de progreso. Las palabras de ese líder empresarial esconden algo: donde se dice empleo, debiera decirse dinero, único camino creador de aquél; tal es la nueva cultura que explota a emigrantes, jóvenesmileuristas , mano de obra barata en las ETT y deja asolado Irak. Lo demás son filosofías; romanticismo, puro idealismo. Seamos pragmáticos: la felicidad no es rentable. Tal es el lenguaje (en letra cursiva) de los pedagogos globalizadores; un pensamiento más serio que la lógica de Aristóteles o de Jacques Maritain. Para progresar hay que exprimir la mano de obra sumisa e iletrada, como denuncia el informe Pisa. La alegría de vivir no es rentable. Así reza un informe escolar: María experimenta grandes progresos en el instituto, pero sería recomendable que su desbordante alegría no le impidiera progresar aún más . Todo un fraude.
Pero formar es más que capacitar, urge un cambio de conciencia. Urge otra universidad.