Javier Sagasti, párroco de la iglesia de Santa María de la Esperanza de Doniantzu, fue agredido el pasado viernes en Zizur Mayor. Los hechos se produjeron a las 20.20 horas en la Urbanización, cuando la víctima salió de la parroquia a tirar la basura. Los agresores, dos chavales jóvenes encapuchados, le siguieron por el camino profiriendo insultos contra su persona y contra la Iglesia católica. El cura, haciendo caso omiso a los improperios de sus acosadores y sin dirigirles la mirada, siguió su camino. Éstos corrieron hacia él y le tiraron al suelo de un solo empujón. Una vez en el suelo, le propinaron una patada en la cara y huyeron del lugar de los hechos.
Después del ataque vandálico, el sacerdote diocesano se curó él mismo las heridas. Posteriormente, un compañero le indicó que debía acudir al hospital para dejar constancia de las agresiones sufridas y formular una denuncia. Ayer por la mañana, Sagasti relató los hechos en las dependencias de la Guardia Civil, órgano que comunicó la denuncia a la Policía Municipal de Zizur Mayor. Ambos órganos están colaborando para avanzar en la investigación.
Javier Sagasti se encuentra en su casa fuera de peligro. De la agresión sólo le quedan un par de magulladuras en la cara y moretones en el cuerpo producidos por la caída y la patada que los dos jóvenes le propinaron. La víctima confesó a este periódico estar más "dolido" por lo que supone este hecho contra la Iglesia que por las secuelas físicas.
"Esto es algo que demuestra que en nuestra sociedad hay algo que falla con respecto a la gente joven. Los agresores me reconocerán, sabían quien soy", afirmó el párroco, de 47 años. Asimismo, el sacerdote quiso dar las gracias a la corporación municipal y a todos los vecinos que le han demostrado "su cariño y apoyo" en esta "terrible" situación. En estos momentos, la víctima sólo espera que este tipo de ataques no se "repita nunca más" y que los jóvenes culpables "vuelvan al buen camino".
El Ayuntamiento envió un comunicado público en nombre de todos los grupos municipales sin excepción y de los vecinos del pueblo para hacer llegar al párroco su "más firme apoyo y solidaridad".