pamplona. El Lizarte, el equipo de Manolo Azcona, vuelve a llamar a la puerta de los grandes equipos de la categoría de aficionados.
Tras unos años de inquietud económica que llevaron a la escuadra navarra al borde de la desaparición -ahí estuvieron al quite, para evitarlo, Bodegas Monjardín (2002) y, después, las empresas Gráficas Ona, Oreja, Zunzarren, Pinarello y Amcona-, Manolo Azcona ha encontrado en Lizarte la tranquilidad económica que permite trabajar a largo plazo: ésta es la tercera temporada con Lizarte, y antes de comenzarla ya hay un compromiso para llegar por lo menos hasta 2010.
Con esa garantía, el equipo ha abandonado sus planteamientos forzosamente modestos de pasadas campañas para irse pareciendo cada vez más a aquel ACR-MRA de mediados de los 90 que era una referencia en el pelotón aficionado nacional.
Ayer, en el hotel Andía de Orcoyen, el Club Ciclista Galibier escenificó su puesta de largo con su ya habitual gran capacidad de convocatoria. El Lizarte evocaba sus soberbias cifras de 2007 -15 victorias, entre ellas algunas tan prestigiosas como la Vuelta al Goierri y la etapa reina de la Vuelta a Navarra- y explicaba que hay motivos para soñar en realizar una gran temporada 2008.
"Todos los años empezamos con mucha ilusión, porque después del parón invernal apetece empezar, pero este año es especial" -explicaba a este periódico Manolo Azcona-. "En 2007 logramos quince pruebas y nuestra ilusión es superar ese listón. Los ciclistas quieren lograr al menos veinte victorias. Y con una apuesta añadida: si ganan más de veinte pruebas, tengo que dejar de fumar. Por tanto, espero que este año haya dos cosas buenas: una para mi equipo y otra para mi salud".
A las órdenes de amador El jefe de filas indiscutible en el Lizarte es el joven costarricense Andrey Amador, que en 2007 consiguió nueve de las quince victorias del equipo. Amador, de 21 años, ha desestimado ofertas para dar el salto al profesionalismo para seguir creciendo y adaptarse mejor al ciclismo europeo.
El equipo ya no cuenta con Iker Aramendía -se ha retirado tras no encontrar hueco en el profesionalismo-, pero sí con un grupo de corredores hechos, como Atxa, Sagastibeltza, Roda o Iráizoz, capaces no sólo de ayudar a Amador sino de luchar por sus propias victorias. "Tenemos muchos ex juveniles, pero la base del equipo es casi la misma que en 2007", comenta Azcona, "y por eso tenemos confianza. Tengo un grupo de ciclistas que logra victorias, y que va a lograr que seamos uno de los grandes de la categoría".
Todo ello sin olvidar la filosofía de dar oportunidades a los jóvenes navarros: "Me gusta fichar a todos los ex juveniles navarros que puedo, porque hay que apoyar a nuestro ciclismo. Vienen chavales que pueden ser competitivos en el futuro, y la única pena es que tengamos tan pocas licencias en las categorías inferiores", explica Azcona, que tiene 16 navarros en una plantilla de 21 corredores, con siete incorporaciones de ex juveniles, entre los que destaca la enorme proyección de Enrique Sanz (ex Bi-Lux), campeón de España juvenil, y Diego Latasa, la gran promesa navarra del mountain bike.
El Caisse d'Epargne lleva ya varios años colaborando con el Lizarte, y a partir de 2008 lo hará de una manera más oficial. "Por primera vez vamos a tener material de ellos -cascos, cabras de contra reloj, etc.-, y vamos a ser filiales de una manera más oficial. Aparte de la ayuda material que supone, da mucha ilusión a los chavales, que se ven arropados y seguidos por uno de los mejores equipos profesionales del mundo".
El calendario del Lizarte será el habitual, con dos objetivos muy definidos: "Enfocamos la primera parte de la temporada a la Vuelta al Bidasoa y a la Vuelta a Navarra. En 2007, Amador hizo segundo en el Bidasoa y este año intentará ganarla; y ganó la etapa reina de la Vuelta a Navarra y este año luchará por la general".
La angustia de pasadas temporadas ha quedado atrás. "Que una empresa te dé años de estabilidad hace que trabajes con más tranquilidad y más a gusto, y las cosas salen mejor".
El Lizarte arranca hoy en Soraluze, en la primera prueba del calendario vasco, y quiere pisar fuerte desde el principio.