pamplona. "El modelo tradicional de protección que ofrece la familia a sus miembros mayores dependientes es aún predominante, pero no será sostenible en un futuro próximo". Así lo indica la socióloga Iosune Goñi Urrutia en su tesis doctoral sobre protección familiar de la dependencia de mayores, estudio en el que pone de manifiesto que "la familia sigue siendo el espacio protector por excelencia, pero es responsabilidad de los sistemas de protección social crear las condiciones necesarias para una protección familiar de la dependencia sostenible".
En su trabajo, esta socióloga ha identificado además las estrategias protectoras que las familias desarrollan para dar respuesta a las necesidades de atención de los mayores y para adaptarse a las circunstancias cambiantes que rodean a la dependencia. En este sentido, Goñi Urrutia refiere tres tipos de estrategias que responden a tres perfiles diferenciados: cuidadoras totales, cuidadoras plurifuncionales y cuidadoras que mantienen estrategias de "omisión o no participación".
El trabajo, titulado Protección familiar de la dependencia de personas mayores en Navarra: estrategias y trayectorias , ha obtenido la calificación sobresaliente cum laude y ha sido dirigido por el doctor Bernabé Sarabia. Esta investigadora señala en su tesis que "a pesar de que las relaciones de protección familiar de la dependencia se caracterizan por la intervención de varios factores impulsores y por la combinación en diferentes proporciones de voluntariedad y obligatoriedad, el deber protector mantiene una presencia todavía central en ella en Navarra". Así, según expone, "el modo tradicional consistente en asumir la responsabilidad sobre el cuidado, incondicional, sin lugar para la queja y sin cuestionamiento alguno, todavía ocupa un lugar cardinal en las dinámicas protectoras familiares", síntoma -indica- de la coexistencia en el seno de las familias navarras de valores tradicionales con estilos de vida modernos. Este es, a su juicio, "un escenario inmejorable para la ambivalencia".
En ese contexto, Goñi Urrutia señala que la gran paradoja de la protección de la dependencia consiste en que "para mantener la integración social del mayor, el actual sistema de protección social de la dependencia somete a la familia protectora al riesgo simultáneo de precarización o exclusión social". En su tesis doctoral, Iosune Goñi Urrutia analiza también el papel de las personas mayores en las decisiones y estrategias sobre su dependencia y protección. "Los mayores navarros planifican escasamente su futuro en dependencia y poseen escasa capacidad negociadora". Explica cómo la atención a la vejez es un tema tabú en el seno de las familias, asociado a la muerte y generador de temor. "A pesar de ello, los mayores recogen en la vejez lo que han sembrado durante su itinerario biográfico, lo que han invertido en relaciones y en el circuito de reciprocidad y solidaridad".
chantaje emocional Según expone, la aceptación de su condición y de la ayuda que la familia les ofrece contribuye a retroalimentar la relación de protección. "Hay mayores sobredemandantes, que exigen la presencia constante de sus familiares o que tratan de chantajearlos emocionalmente, y los hay también que son incapaces de pedir ayuda y de movilizar su red de apoyo, aunque lo precisen". Además, a la hora de adoptar decisiones de pequeño o mediano calado, "la familia ejerce una suerte de despotismo ilustrado consistente en la realización de elecciones, toma de decisiones y actuaciones por el bien del mayor pero sin contar con él".
Por otro lado, las trayectorias protectoras también varían en función del proceso de dependencia; es decir, según la dependencia esté originada por demencias como el Alzheimer, enfermedades que cursan tras un inicio repentino (ictus, infartos cerebrales, embolias, etc) o cursos de dependencia "natural", derivados del deterioro propio de la edad. Éstas últimas permiten tiempos de adaptación y ajustes no tan drásticos ni traumáticos para el mayor y para su familia. >j.i.C.