CONCIERTO DE FACTO DELAFÉ Y LAS FLORES AZULES
Concierto de Facto delafé y las flores azules Fecha: sábado, 12 de abril. Lugar: sala Tótem, Atarrabia. Intérpretes: Facto delafé y las flores azules, trío integrado por Óscar y Helena, a las voces, y VJ Mark, a la imagen y a las programaciones. Como teloneros actuaron Tristessa y Bronski. Incidencias: presentación de La luz de la mañana, 2º de los cabezas de cartel, en el marco de un concierto de más de 3 horas de duración. 2/3 largos de entrada, público participativo.
POR j. óscar beorlegui
SORPRENDENTE, vitalista, innovadora. He aquí tres calificativos a los que podríamos recurrir para tratar de definir la propuesta musical de Facto Delafé y Las flores azules, trío que compareció en Tótem hilvanando de forma natural esencia e iconografía pop, espíritu festivo y formas típicas del hip hop. La velada arrancó con la exquisita melancolía musicada de Tristessa, formación que amenizó su tramo de la noche con los temas de Enz, su flamante primer CD. Con la creación, inherentes a los mismos, de sus genuinos ambientes y cadencias de diferentes temperaturas, radicando en esta ocasión la novedad en la presencia en las filas de la banda de Germán San Martín, ex teclista de Kerobia. A continuación comparecería Bronski, quinteto con chica al frente que llenó la siguiente media hora con un pase ciertamente etéreo, por momentos; erigido sobre una concepción musical más propia de un club de triphop o de lounge que de una sala a nuestro parecer, dando como resultado unas canciones prácticamente susurradas: de forma leve, con sutiles pasajes de cierta graduación instrumental (principalmente en las últimas ofrecidas) mas primordialmente esbozadas, sugeridas. Finalmente, pasada la medianoche, tras adecuarse el escenario a los requerimientos técnicos de los cabezas de cartel, bajo una pantalla de proyecciones y sobre el mismo, salpicado de globos gigantes de colores, presidido por la mesa de mezclas del VJ (toda vez que, además de sonidos, más bien se mezclaron vídeos) los hoy llamados a ocupar el primer cajón del podio, a escena: a llenarla con su luminosa música, apoyada en un rap de clara raigambre pop... o sobre un pop de indisimuladas hechuras raperas. En cualquier caso aleados, indisolubles ambos estilos en su ser, he aquí en qué se tradujo el espectáculo generado: en todo un show de hip pop. En un espectáculo de luces, versos llenos de buenas vibraciones y electrónica que vino a aunar las formas del hip hop con los trazos más característicos del pop, resultando a la postre totalmente interactivo: cosa de cómo se alimentaron entre sí imágenes y audio (con ambos vectores de igual a igual durante toda la sesión) y de la fusión estilística obtenida, con Helena, al alimón con las dibujadas por Mark, trazando puras bases pop de carácter ultrasensual con su poderosa y cálida voz incluso para que Óscar, con inusitado gusto y levedad, rapeara sobre ellas. ¿El resultado, a la vista de lo dicho? Un pase vistoso y de lo más visual que, original cual perro verde, enamoró a los presentes de principio a fin, guiños a Induráin y al Chikichiki incluidos. Un concierto, hablando de lo que hablamos, que original cual flor azul más bien, denotó personalidad a espuertas, tal y como cabía esperar de alguien llamado como el presente trío. Que el mismo estuvo a la altura del nombre esgrimido, vaya; y es que no sólo de perros o flores al uso vive el hombre: mucho menos el artista, siempre ojo avizor a la que salta, a la chita callando o tocando en busca de inspiración. Del hueco sin horadar en el que dejar su impronta para la posteridad. ¿El resultado de dicha búsqueda? El hip pop en este caso, cosa también del sino de los tiempos, por otra parte; ¿no se habla en nuestros días de hardcore melódico o de poppunk también, mezclas otrora extrañas? Pues eso; así las cosas una vía nueva ha sido abierta. O al menos, innovadora, novedosa. Feliz tránsito y a explorarla, quienes sientan curiosidad.