pamplona. El escritor navarro Pablo Antoñana presentó ayer en el Hotel Maissonnave de Pamplona su nuevo libro, Escrito en silencio, una recopilación de 100 artículos publicados desde el año 2003 en diferentes medios de comunicación.
El acto de puesta de largo de la obra contó con la presencia de la familia de literato así como de numerosas personas vinculadas al mundo cultural y periodístico de Navarra. El libro ha sido publicado por la editorial Sahats, cuyo director José María Domench se mostró ayer especialmente orgulloso de haber podido alumbrar este proyecto, con la colaboración de DIARIO DE NOTICIAS. Para la presentación de esta obra el autor estuvo acompañado por el propio editor y por Toño Muro, prologuista de Escrito en silencio.
Según explicó el propio Pablo Antoñana, "escribir un libro es como dar a luz a un hijo, un parto con dolor y goce, pero parto" y manifestó que, una vez pasada la ilusión de editar los primeros trabajos, cuando ahora se le plantea la publicación de otro hijo más, ya "no fascina, no despierta gran interés, aunque es acogido con gusto y regusto, y más si llega cuando al padre, el escritor, la vida se le escapa por los cuatro costados como a un globo aerostático el aire".
Antoñana recordó que publicó su primer escrito a la edad de 20 años y "habían de pasar 60 más hasta encontrarme aquí confesando que lo que me pareció entonces imposible se cumplía: ser escritor". Una dedicación respecto a la que afirmó "que todavía estoy por saber si es un oficio para llevarse el pan a la boca, menester de entretenimiento, fabricante de sueños, inspector de alcantarillas, pura vanidad, o todo junto. Lo que sí es seguro es que leer y escribir son la misma cosa".
Don Pablo apuntó también una particular relación con sus lectores. "Me dicen: 'Escriba esto en el periódico'. Y yo contesto, ¿para qué? Quienes nos dirigen, y han sido votados por la ciudadanía adormecida, van a lo suyo, y si no escuchan a quienes les han dado el voto, mal nos van a oír a quienes mostramos sus vergüenzas".
En lo que respecta a la temática, el literato navarro apuntó que "están mis obsesiones presentes, que son Bush como hacedor de males y la guerra. Todas la guerras me afectan y no puedo echarlas de mí desde que conocí la gran matanza del 36. Desde entonces supe que cuando un hombre mata a otro es un criminal destinado a la cárcel, mientras que cuando da la orden de asesinar a miles de inocentes es condecorado". Pero también en estos artículos el escritor navarro mira hacia dentro reflejando una "preocupación enfermiza, la búsqueda de mí mismo... todavía no sé quién soy pero conozco las mimbres que me hicieron: las sombras de la dictadura de Franco, el nacionalcatolicismo, sus procesiones, la religión verdadera y el Cara al sol ". Finalmente, Antoñana matizó que en el libro también "hay protesta contra lo que me rodea... los políticos, la Iglesia oficial, la tortura consentida o la busca de un Dios no encontrado. Y en todos estos escritos estoy seguro de que me expreso como un moralista de los de misa y olla, como no se puede ser otra cosa en esta sociedad adormecida".