estella-lizarra. Itxako Navarra juega esta tarde, a partir de las 18.00 horas, un duelo a vida o muerte para buscar el pase a su primera final europea, concretamente en la Copa EHF. Para poder conseguir el objetivo, utópico hace sólo unos años, tendrá que remontar en un pabellón Lizarrerria abarrotado los cuatro goles que trae de desventaja de Hungría, donde el pasado domingo cayó injustamente por 27-23 ante el histórico Dunaferr.
El reto es complicado, puesto que cuatro goles son siempre difíciles de remontar, y más a estas alturas del torneo y ante un rival curtido en este tipo de competiciones. Pero lo cierto es que las de Ambros Martín no se amilanaron para nada en Dunaújváros y rindieron a un gran nivel, salvo en los últimos minutos, lo que hace albergar esperanzas de que el sueño es posible.
La plantilla tiene fe en darle la vuelta a la eliminatoria, como reconocieron varias jugadoras nada más concluir el primer partido. Y es que, después de la temporada que están completando, tienen razones para creer en la reacción. Itxako se ha mostrado como un bloque muy sólido en esta competición y no sólo ante rivales de menor entidad, sino también contra experimentados conjuntos como el campeón francés, el Metz Moselle, o el propio Cornexi Alcoa húngaro. En principio, son cuatro los goles que necesita para estar en la final, aunque quizá puedan ser cinco si es que el Dunaferr supera los 24 tantos, una cifra complicada de lograr en Estella para las magiares siempre que la defensa 6/0 de Itxako rinda a su nivel habitual.
el peligro tiene nombre Tal y como había anunciado el cuerpo técnico antes del encuentro, en la ida una de las jugadoras más desequilibrantes del Dunaferr fue la central internacional Bernadett Ferling, por la que pasa todo el juego de ataque. Pero, sin descuidar la gran labor de la pivote Rita Borbás y la calidad de la extremo izquierdo Melinda Vincze, el verdadero peligro del Dunaferr está en su lanzamiento exterior, con Krisztina Pigniczki (recién recuperada de una lesión) y, sobre todo, con Renata Mörtel, una jugadora fuerte y que no duda a la hora de soltar el brazo. A todo ello hay que sumar que las húngaras son un equipo que saca muy rápido de centro buscando sorprender al rival, por lo que los cambios ataque-defensa de las navarras deberán ser casi meteóricos.
Atrás, las entrenadas por Vilmos Imre son un equipo con bastantes más problemas o, al menos, Itxako le dejó muchas veces en evidencia en su propia pista. El 6/0 casi nunca supo contener al ataque estellés, al que sólo se le atragantó la defensa más abierta que enseñó el Dunaferr en la última fase del encuentro.
En cualquier caso, está claro que en la vuelta de cualquier eliminatoria a doble partido el factor sorpresa, si es que lo hubo en la ida, se diluye, y ambos conjuntos a estas alturas ya se tienen muy estudiados. Como novedad, Ambros podrá recuperar a la extremo Naiara Egozkue, aunque no finalmente a la brasileña Deonise Fachinello, que podía haber dado descanso a Cristina Mihai en el lateral derecho y a Andrea Barnó en el puesto de central.
buenas rachas En el Lizarrerria también se medirán hoy dos equipos con grandes números en la Copa EHF, de la que el Dunaferr ya es poseedor tras ganar el título en la década de los noventa. Las húngaras sólo han perdido esta temporada un partido en el torneo, fue en Noruega ante el Byasen y por un gol. Eso sí, el resto de rivales apenas tenían entidad. Mientras, Itxako ha solventado todos los encuentros europeos de casa con victorias holgadas, salvo el último ante el Metz. Los dos, además, han tenido toda la semana para preparar este duelo a vida o muerte.