CONCIERTO DE BERSUIT Intérpretes: Formación integrada por A. Verenzuela y Oscar Righi, a las guitarras; Rene Céspedes, al bajo y a los coros; J. C. Subira, a los teclados; Carlos M., a la batería; Daniel Suárez y Carlos Sbarbati, a las voces y a los coros, y Gustavo Cordera, a la voz principal. Día y lugar: Jueves, 25 de abril en la sala Artsaia de Aizoáin. Incidencias: Concierto de presentación de '?', nuevo CD de la banda, alrededor de 2/3 de entrada; público en muchos casos transoceánico que cantó y bailó durante toda la velada. Actuación de hora y 3/4, bises incluidos.
POR j.óscar beorlegui
PROCEDENTE, fraguado allí donde la espalda del continente americano pierde su casto nombre (tal y como lo dejó entrever el título de su CD Hijos del culo, de forma ciertamente perspicaz), el huracán Bersuit pasó por Artsaia, dejando tras de sí un vitalista y vitamínico vendaval de buenas vibraciones... de todo tipo: sí, y no sólo de calado musical; cosa del hecho artístico de los rioplatenses en general, basado en unas composiciones de cálidos aires, más que adecuadas para agitar tanto los cuerpos como las mentes. Erigido sobre unas canciones lúcidas, ricas en colores y matices musicalmente hablando (rockeras en esencia mas a lo argentino, navegando entre el candombe y la rumba -entre otros estilos- y con una leve capa pop barnizándolas), concebidas para bailar... mas para hacerlo a un tiempo pensando también. Para poner en pie de baile incluso la conciencia. "¿Están felices? Así me gusta; vamos a comenzar esta gran fiesta", dijo Gustavo, el legendario y clarividente vocalista a modo de saludo antes de abrir la lata bajo los ritmos de Laten bolas, tema del nuevo disco: lo mismo que Mi vida, la siguiente, cuya interpretación se saldó asimismo con parte del respetable tarareando incluso su melodía (al estilo argentino, más allá de coreando únicamente su letra) y con una explosión de júbilo final que, en total in crescendo, vaya cómo se desató a una con las siguientes en sonar, clásicos extraídos de toda su discografía; y todo ello entre referencias a los Sanfermines (con intento de cántico incluido del popular 1 de enero... a cargo del comunicativo vocalista... ¡con los días de la escalera equivocados!) y de unas coreografías más que estudiadas y efectivas -a la postre- a cargo del citado y los coristas: dos cantantes que portaron incluso el peso de algunas canciones y que, al igual que los músicos restantes, demostraron llevar no sólo el ritmo, sino la música en su totalidad en la sangre, poniendo de manifiesto claramente la razón de su pertenencia a la banda en buena parte de los tramos de la noche. ¿Los temas más destacados? Por las pasiones generadas, los de la recta final: el irreverente e ingenioso El lechero, Tomo (con Gustavo y la sala bailando al unísono), La argentinidad (todo un himno) y La bolsa, con la presencia de Axel, de Gualitxo, a una de las voces y cantado y bailado por todos a ambas alturas del escenario en loor de multitudes. Acto seguido, tras pedir más mediante una original combinación de palmas y de los nombres de Argentina y de la banda, ésta regresó, ofreciendo los míticos Sr. Cobranza y El viento trae una copla, dedicado éste último a la emigración del país austral (abundantemente representada) y con el que, con el público resistiéndose a marchar, tarareando su melodía incluso tras su final, se fueron definitivamente.
Día de fiesta para la comunidad argentina afincada en Nafarroa el pasado jueves, he aquí, a la vista de cómo siguió el concierto, en qué se tradujo la nueva visita a Artsaia de Bersuit: una de las bandas fijas en la programación de la sala en los últimos años, dicho sea de paso. Y ¿cómo lo hicieron? Con grandes dosis de emoción -en algunos casos- y de efusión y entrega, transformándolo en una fiesta del rock hecho en Argentina en toda regla. En una noche de reencuentro para el recuerdo llena de complicidad.