AS comparaciones siempre son odiosas, así que puestos a comparar por qué no poner sobre la mesa lo que al parecer hace el presidente del Gobierno de Navarra con 400 euros frente a lo que hacen miles de navarros con esa misma cantidad, entre ellos, me imagino, más de un votante de UPN. Decir que 400 euros dan para una cena y poco más es un disparate, no una licencia literaria, que por desgracia no se aleja mucho de otros que han pronunciado años atrás consejeros de ese mismo partido; sin ir más lejos, quizás recuerden cuando el ex responsable de Educación Campoy recomendó a los padres gastar menos en vacaciones para pagar los libros de texto en lugar de dedicarse a pedir becas para poder adquirirlos. Y es que, en vísperas de que el Parlamento de Navarra afronte el debate sobre la renta básica, la prestación económica periódica destinada a personas que carecen de recursos económicos para cubrir sus necesidades, conviene recordarle al presidente navarro que dicha renta básica son 456 euros. Creo yo que 456 es una cantidad comparable a 400. Con lo que una persona en Navarra tiene que vivir, desayunar, comer y cenar un mes, su presidente va y se lo gasta en una cena.Yo pienso, sinceramente, que los políticos llevan demasiado tiempo sin pisar la realidad o, puestos a pensar mal, sin pagar de su propio bolsillo aquello que consumen. Ya dijo Zapatero que un café vale 80 céntimos cuando no te lo tomas por menos de un euro y la opinión pública se le echó encima; ahora va Miguel Sanz y dice que una cena cuesta 400 cuando un menú degustación en El Bulli, uno de los restaurantes más caros, sale por unos 200 euros. ¿Dónde cenará Sanz?