madrid. El periodista de Antena 3 Ricardo Ortega, que murió hace cuatro años en Haití, mientras informaba del derrocamiento de Jean Bertrand-Aristide, no cayó por los tiros de los partidarios del ex dictador, sino como resultado de una ráfaga disparada por tropas extranjeras, posiblemente marines, según su familia.
Las investigaciones judiciales en Haití sobre la muerte de Ortega y su traductor el 4 de marzo de 2007 han avanzado lentamente, pero acaba de hacerse público un auto que, junto a la propia investigación realizada in situ por la cadena, arrojan un resultado claro, aunque incompleto, según la familia del periodista.
La conclusión es que los autores de los disparos fueron tropas extranjeras y, de las presentes en Puerto Príncipe (la capital de Haití donde sucedieron los hechos) en aquel día, las francesas y las canadienses no efectuaron ningún tiro, mientras que los marines sí, y además con munición pesada, que coincide con las heridas encontradas en el cadáver por la autopsia realizada en España.
Según el relato de los hechos relatado por los padres de Ortega, una hora después de que acabara una manifestación para celebrar el derrocamiento de Aristide, Ricardo acudió en ayuda de un cámara herido, de nacionalidad estadounidense, y junto a él se refugió en un patio. Los reporteros allí escondidos pidieron ayuda a la Embajada de Estados Unidos y cuando creyeron que llegaba, Ricardo salió a un callejón, momento en que, desde una calle principal, llegó la bala que le mató. Numerosos testigos apuntaron a "los blancos" o a "tropas extranjeras" como autores de las muertes, como relató ayer Jesús Martín, compañero de Ricardo en Antena 3 y autor de la investigación de la cadena.
"Seis meses después de las muertes Antena 3 envió un equipo con la misma idea de todo el mundo, que habían sido disparos de partidarios de Airstide. Pero vimos que no era verdad", explicaba. La bala, según la investigación de Martín, llegó atravesando una puerta que daba a la calle principal, y el disparo fue efectuado por alguien que no distinguía bien a quiénes atacaba.
Las investigaciones posiblemente confirmen que lo mató un disparo al azar de los marines que, además, no ayudaron al cámara estadounidense herido, a Ricardo o a su traductor.
Martín recordaba ayer el consejo que, como reportero veterano, le dio Ricardo: No te pongas nunca delante de los americanos . >efe