A sus 52 años, Oiarzabal sigue ampliando su récord de ochomiles , que ha elevado ya a 22. Esta vez en el Makalu (segunda vez que lo sube), con el mérito no sólo de su edad, sino de haberse sobrepuesto, cuatro años después, a las amputaciones que sufrió en el K2 en 2004. Insinúa que ya lo deja, pero no le queremos creer.
Vaya manera cutre y mezquina de anunciar el adiós de un técnico que en cuatro años ha dado al Barça una de las dos Champions que tiene y dos Ligas. A quien se considera más que un club lo mínimo que hay que pedirle es estilo y elegancia. Pero era más fácil tomar una medida popularecha para intentar salvar el culo.