pamplona. El objetivo era acercar el arte de Oteiza a los ciudadanos navarros, y pasadas las dos jornadas de puertas abiertas que el Museo de Alzuza celebró este fin de semana con motivo de su V aniversario, puede decirse que misión cumplida.
Cerca de 800 personas más conocen ya a fondo el pensamiento y la obra del escultor oriotarra, de quien se celebra a lo largo de este año el centenario de su muerte. El pasado sábado, primera jornada de puertas abiertas, el museo registró 300 visitas, y ayer domingo la cifra se incrementó acercándose a las 500 entradas. "Es un balance muy positivo, todas las visitas guiadas que teníamos previstas han salido adelante", decía ayer el subdirector del Museo Oteiza, Juan Pablo Huércanos. En cuanto al servicio de autobuses gratuitos que facilitó el espacio desde el centro de Pamplona, Huércanos destacaba que "ha tenido muy buena respuesta, para nosotros suponía una novedad, ya que sólo hemos hecho uso de este servicio en casos puntuales pero no de forma continuada, y durante estos dos días ha funcionado muy bien".
En cuanto a la procedencia de los visitantes, esta vez se ha impuesto lo local. "Han respondido los navarros, los pamploneses, y se ha cumplido así nuestro deseo, que era celebrar el aniversario del Museo hacia el exterior, con los ciudadanos navarros", añadía.
pinceladas de recorridos Cinco guías han trabajado sin parar este fin de semana para acercar a los visitantes del Museo el aparentemente complejo arte de Jorge Oteiza. En la jornada de puertas abiertas de ayer, domingo, Alfonso Iturria y Juanan Biedma fueron dos de esos visitantes que, en compañía de sus hijos, recorrieron el espacio de Alzuza. "Yo había estado antes, pero he aprovechado para volver. Los niños ya habían venido aquí con el colegio y a ellos también les gusta, se entretienen viendo las esculturas", decía Biedma. Su amigo Alfonso Iturria debutaba como visitante: "Es la primera vez que vengo y el museo es alucinante", comentaba. En la sala que alberga la biblioteca de Oteiza, Alberto Ganuza, pamplonés de 50 años, comentaba con su mujer la visita guiada que acababan de realizar: "Nos ha gustado mucho. Conocíamos ya el arte de Oteiza por los libros y por esculturas que tiene en Pamplona, San Sebastián o Bilbao. Lo único malo es que en la visita había demasiada gente, así que habrá que volver otro día para recorrer el Museo en silencio", decían.
Pilartxo, de 41 años, y su hijo Mikel, de 10, ambos vecinos de Aizoian, participaron en una de las visitas guiadas en euskera. "Ha sido estupendo. Aunque ya habíamos estado en el Museo, recorrerlo con un guía te ilustra mucho, le sacas jugo a cada ecultura. La visita se me ha hecho un poco corta, pero la hemos disfrutado porque estábamos sólo seis personas y eso es un lujo; además, ha sido muy amena", decía ella. A Mikel lo que más le gusta del Museo es "una escultura redonda que se mueve, y las tizas". A su madre, "la caja metafísica y las chimeneas del edificio, que simbolizan el gusto de Oteiza por el arte de Malévich".