Conciertos de Txarrena y Marea
Fecha: Sábado, 10 de mayo.Lugar: Pabellón Anaitasuna, Iruñea. Incidencias: Último concierto de la gira de presentación de' Las aceras están llenas de piojos'; 5º disco de Marea. Pabellón a rebosar. Los de Berriozar actuaron durante 2 horas y 40 minutos, 3 tandas de bises incluidas.
finalmente el Piojoso Tour hizo escala en Iruñea, saldándose la visita con un llenazo que dio a entender que Kutxi y los suyos, por fin, son profetas en su tierra. El concierto arrancó con la colosal presencia de Txarrena, formación que aprovechó para repasar su mítico primer LP. ¿Lo mejor del set-list? La posibilidad de volver a degustar viejos hits como Empujo pa'ki (al arriba firmante se le puso la piel de gallina, no diremos más), Directo a la cabeza oNada sin ti, temas que demostraron haber ganado solera con los años. Como todo lo bueno de por sí. Pero además también sonaron nuevos, como Azulejo frío , con el que empezaron, lo que dio a entender que más allá de limitarse a ensayar las viejas, los renovados Txarrena están componiendo. Que el legendario proyecto del Drogas ha vuelto con vocación de continuidad. ¿Y lo mejor del concierto, más allá del repertorio? El hecho de haber recuperado a Brigi Koma para la batería y la sensación de que, incluyéndolos en la banda, se ha hecho justicia con Trigenio y Txus Maraví, dos imprescindibles de la escena. Así las cosas, muy bien Txarrena. Y a continuación el ciclón por excelencia de la noche, la alegría total, en puñados de a diez o a lo que sea. Los Marea a escena, arrancando con Kutxi, duende, bandolerismo y campechanía a espuertas, a lomos de una curiosa motocicleta. El concierto se tradujo en la interpretación de 30 temas que, en diferentes bloques, sonaron enlazados -casi siempre-, composiciones para las que se contó con diferentes invitados: con una selección de lo más granado de pasado y presente musical de la ciudad, representada por Brigi (cuya presencia enMala sombra deparó uno de los momentazos de la velada), Alfredo y Boni de Barricada, y Mikel Barullas, de los gloriosos Tijuana, que comparecieron enEl rastro, Trasegando yComo viento de poniente -respectivamente-, Rafa Borja, de JataJa, que hizo sonar su guitarra flamenca en Los mismos clavos (tema con el que la noche alcanzó el climax en lo que a emotividad se refiere), Martín Romero, de Bocanada, que bramó en Como los trileros , y finalmente, a modo de perfecta guinda del pastel, Iker, de Dikers, y el Drogas en El perro verde , una de las canciones más celebradas... con el permiso de otras como Aceitunero (para la que se contó con Antonio Gila, el protagonista del videoclip, haciendo su papel sobre el entarimado) y evidentemente, Marea , con la que terminó el concierto y la gira en medio de un ambiente apoteósico; con parte del equipo técnico incluso participando de la fiesta sobre el escenario. Y todo ello entre un espectacular show luminotécnico (pese a que tras el 2º bis el sistema se colapsara -desgraciadamente-, algo que a nadie pareció importarle) y un público que, consciente tal vez de que aquello se acababa, coreó enfervorizado en distintos momentos el nombre de la banda: sí, con idéntica fe con la que ante la certeza del fin de las fiestas se corea en Iruñea el San Fermín, San Fermín el 14 de julio, sobre las 0.00 horas, ante el Ayuntamiento, nos atreveríamos a decir.
Todo lo bueno se acaba, qué verdad, tal y como lo dejó entrever el sábado el por ahora postrero golpe de mar del triunfal oleaje de los de Berriozar, último antes de dar con sus huesos en la arena. En el local de ensayo, a la espera de tiempos ¿mejores? No, de nuevas canciones que grabar y defender en directo en próximos chapuzones. Eso sí, no podemos terminar sin dejar constancia de que el regusto tal vez agridulce propiciado por esta despedida (temporal, mas despedida a fin de cuentas) encontró su lado positivo en la resurrección de Txarrena: en el ongi-etorri que la ya histórica noche del día 10 supuso para ellos, cuyo concierto encontró perfecto acomodo dentro del titular escogido para estas líneas, Marea brava . Sí, toda vez que Enrique y sus acompañantes, más que simples teloneros, fueron también actores activos de la misma. En fin, que al igual que en la vida, unos vienen y otros van. Se van -mejor dicho-, como las mareas. Que tal y como se dice el 14 de julio en la ciudad, ya falta menos para la siguiente travesía.