beirut. Al menos cinco personas fallecieron y otras doce resultaron heridas ayer en la localidad de Aley, en las montañas situadas al este de Beirut, en enfrentamientos entre seguidores del grupo chií Hizbulá y drusos partidarios del Gobierno que supusieron la ruptura de la fragil tregua alcanzada hace tres días.
El alto el fuego debería haber entrado en vigor a las 18.00 horas. Sin embargo, los combatientes del Partido Socialista Progresista (PSP) de Walid Jumblatt y los partidarios de Hizbulá, incluidos los fieles del líder druso Talal Arsalan, asociado con el Partido de Dios, se enzarzaron en los primeros combates con artillería pesada a los que se asiste desde el inicio de la ola de violencia en Líbano.
A pesar de que durante la madrugada de ayer se habían registrado enfrentamientos en Trípoli, al norte del país, que costaron la vida a una mujer, la calma parecía imperar en Líbano tras la decisión del Ejército de no desmanelar la red telefónica de Hizbulá ni destituír al jefe de seguridad del aeropuerto de Beirut por su supuesta connivencia con la milicia chií.
Hizbulá había prometido retirar a sus milicianos, aunque advirtió de que no abandonaría su movimiento de "desobediencia civil" hasta que se confirmase la revocación oficial de estas medidas por parte del Ejecutivo de Fuad Siniora.
Mientras el Consejo de Ministros se reunía ayer de urgencia para estudiar este nuevo rebrote de violencia, el Ejército libanés penetraba ayer por la tarde en Monte Líbano, la zona montañosa en la que se registraron los enfrentamientos.
Al mismo tiempo, en la capital se desplegaron militares con vehículos blindados que levantaron barricadas y tomaron posiciones en la parte musulmana de la ciudad, hasta anteayer controlada por Hizbulá. En Beirut no había milicianos por las calles, pero grupos de jóvenes guardaban aún algunas barricadas en determinadas calles clave para impedir el acceso al puerto y al aeropuerto de la ciudad.
El líder druso Walid Jumblatt, cuyos combatientes luchaban ayer con Hizbulá en la zona de Aley, pidió a un líder druso aliado de Hezbolá, Talal Arsalan, que medie para poner fin a los combates. "Les digo a mis seguidores que la paz civil, la coexistencia y el fin de la guerra y la destrucción son más importantes que cualquier otra consideración", declaró Jumblatt la televisión progubernamental LBC . Estos combates suceden a las acusaciones lanzadas ayer sábado por Hizbulá contra los leales de Jumblatt de haber matado a dos de sus seguidores.
Por otro lado, los ministros de Exteriores de 18 países de la Liga Árabe dijeron ayer que enviarán de inmediato a Líbano un comité para reactivar una iniciativa que busca resolver pacíficamente la crisis. Por contra, el primer ministro de Siria, Naji Ottri, insistió en que la crisis libanesa "es un asunto interno" y opinó que "lo mejor es que los libaneses inicien un diálogo para llegar a un acuerdo entre ellos". >agencias