pamplona. La Jefatura Provincial de Tráfico en Navarra ya ha dado el visto bueno a la Policía Foral para la puesta en marcha de los controles de drogas a conductores en las carreteras navarras. La iniciativa, que ha sufrido un retraso de varios meses respecto de la planificación inicial, está pendiente ahora de obtener luz verde por parte del Gobierno de Navarra, que será el que fije el comienzo de las pruebas.
Los controles pretenden prevenir los accidentes de tráfico causados por drogas como el cannabis, opiáceos, éxtasis y anfetaminas, cuyos efectos pueden suponer la disminución de los reflejos, de la concentración o, incluso, cambiar la percepción que los automovilistas tienen de la realidad.
El sistema de detección de estupefacientes, psicotrópicos y otras sustancias tóxicas se basa en el estudio de la saliva de los automovilistas. Para ello, los agentes llevarán a cabo un test orientativo o indiciario que detecta hasta cinco grupos de drogas diferentes, que en caso de dar positivo, se refuerza con otra muestra similar que se remitirá a un laboratorio para su análisis.
Los resultados de estas pruebas, así como la existencia de síntomas de que los conductores estén influenciados por estupefacientes, que podrán ser apreciados por los agentes policiales, servirán como pruebas para iniciar la tramitación del correspondiente atestado por un delito contra la seguridad del tráfico, el cual tiene el mismo tratamiento judicial que circular con una tasa penal de alcohol, es decir, puede acarrear una condena de hasta seis meses de prisión o 24 meses de multa, además de la retirada del permiso de conducir y trabajos en beneficio de la comunidad.
En el caso de que el conductor se niegue a someterse al test de estupefacientes, quedará acusado de un delito de desobediencia, del mismo modo que ocurre cuando alguien se niega a realizar una prueba de alcoholemia.
puesta en marcha retrasada Aunque las previsiones iniciales de la Policía Foral eran que los controles comenzasen durante el primer trimestre de este año, la gestión administrativa de la iniciativa, así como la adquisición de los tests, que aún no se ha producido, está suponiendo un retraso de varios meses. Los planes de la Policía Foral, no obstante, ya están en manos del Gobierno de Navarra, que ahora deberá pronunciarse al respecto y respaldar presupuestariamente el proyecto.
En ese sentido, el calendario de actuaciones aún debe ser definido, aunque según los responsables de la Policía Foral los tests podrían empezar a efectuarse durante este verano en caso de que el Ejecutivo foral acuerde la dotación económica necesaria para ello.
De forma previa, responsables de la Policía Foral ya pusieron en conocimiento de la Jefatura Provincial de Tráfico el contenido y el procedimiento bajo los cuales se desarrollarían los controles de estupefacientes. Después de analizar la documentación correspondiente, Tráfico ha validado el inicio de los controles, ya que procederá a la posterior tramitación de las denuncias que interpongan los agentes del Cuerpo de policía autonómico en esta materia.
Según lo previsto por la División de Tráfico de la Policía Foral, los tests de drogas se realizarán a la vez que los de alcohol y en cualquier caso de accidente, al igual que se hace actualmente con las pruebas etilométricas. No obstante, el criterio para someter a los conductores a estas pruebas será más selectivo por ser más costosas. Las estimaciones cifran entre 500 y 800 los controles de esta clase que se realizarán al año en las carreteras navarras.
En este sentido, y después del estudio de los diferentes tipos de aparatos detectores existentes en el mercado, así como los procedimientos de control llevados a cabo en el resto del Estado, la Policía Foral ha decidido eludir los controles de sangre, por ser más costosos y lentos. De ese modo, emulará el proceso seguido en la Comunidad Autónoma Vasca o en Cataluña, que se basa exclusivamente en el análisis de la saliva mediante el test básico, posteriormente refrendado con otra prueba en un laboratorio.