madrid. El Consejo de Administración de la Comisión Nacional de la Energía (CNE) aprobó ayer, con seis votos a favor y tres en contra, un documento en el que propone al Ministerio de Industria que aplique una subida de la luz del 11,3%.
En su propuesta de revisión tarifaria ha actualizado sólo el coste de la producción de energía y ha optado por mantener el resto de costes del sistema eléctrico (transporte, distribución, peajes por uso de redes, entre otros), que sólo se revisan a principios de cada año.
La propuesta de la CNE argumenta que su recomendación se basa en los principios de "aditividad, suficiencia de ingresos a medio plazo" y se muestra partidaria de que el consumidor disponga de "la señal de precio real" de la electricidad, para no trasladar los costes a ejercicios futuros.
El pasado diciembre, Industria encargó al organismo hacer una propuesta de subida de la luz a partir de la evolución de las materias primas y otros conceptos que influyen en la formación del precio del megavatio-hora (MWh).
La CNE ha determinado que un "escenario razonable" sería considerar un precio de 66,14 euros por MWh, frente a los 53,67 euros vigentes en las tarifas actuales, lo que supone un incremento del 11,3%.
déficit tarifario Un incremento inferior tendría efectos negativos en la comercialización y agravaría el problema del déficit tarifario, situación que se produce cuando la tarifa no alcanza para cubrir el coste de la electricidad, advierte el organismo.
Por el contrario, si sus cálculos son superiores al precio que finalmente determine el mercado, la CNE propone que el excedente se utilice para reducir el déficit, que actualmente supera ya los 10.000 millones y que pagan los consumidores mediante el propio recibo de la luz.
Congelar las tarifas en julio supondría acumular un desfase de ingresos de 2.750 millones entre abril y septiembre, a los que habría que sumar el déficit de 824 millones registrado en el primer trimestre, según los cálculos del regulador.
Al margen de la subida de tarifas, la CNE hace una serie de observaciones relacionadas con el sistema eléctrico y, entre otras cuestiones, pide que la tarifa social o de último recurso se calcule con "parámetros de ingresos" de los consumidores y no mediante la potencia que el usuario tiene contratada.
Asimismo, considera que los cambios regulatorios en el sector en los últimos años, como la supresión de los CTC o la introducción de derecho de emisión de CO2, pueden haber perjudicado la eficiencia del sistema y contribuido a incrementar la brecha entre los márgenes económicos que obtienen unas centrales u otras.
En el sistema eléctrico los precios se forman en un mercado mayorista mediante un mecanismo marginal. La demanda se cubre primero con las centrales más baratas (hidráulicas y nucleares) y, a medida que aumenta el consumo, se recurre a las plantas más caras (carbón y gas natural). Sin embargo, todas cobran el precio máximo fijado en el mercado (precio marginal).
La CNE indicó ayer que en la próxima reunión de su Consejo estudiará cuál es la diferencia que existe entre los precios del mercado marginal y el coste del conjunto de tecnologías (mix) que abastece el sistema eléctrico, como complemento de su propuesta de subida de tarifas.
El ministro de Industria, Miguel Sebastián, afirmó ayer que la propuesta de la CNE es "más razonable que la que se había oído hace unos días", en la que se sugería una posible subida del 20%.
Sebastián aseguró que su departamento estudiará la propuesta del regulador y tomará una decisión en las próximas semanas. Además, recordó que el informe "no es vinculante" para el Gobierno. >agencias