san adrián. La Asociación de Industrias Agroalimentarias del Valle del Ebro, ubicada en San Adrián, celebró ayer su 30º aniversario y reunió en su sede a los representantes políticos de Navarra, La Rioja y Aragón para brindar su apoyo al sector.
Unas 200 personas, la mayoría de ellas empresarios de las conserveras asociadas de las tres comunidades y antiguos empleados, se dieron cita en la sede de San Adrián para dar homenaje a las personas que han sido piezas fundamentales en el desarrollo de la industria agroalimentaria. Entre ellos también estaban el presidente del Gobierno Foral, Miguel Sanz; su homólogo en La Rioja, Pedro Sanz, y el director general de Alimentación de Aragón, Ramón Iglesias Castellarnau, entre otros.
Los actos dieron comienzo con la visita a una exposición retrospectiva de la historia de Consebro y, a continuación, comenzó el acto oficial con un minuto de silencio como muestra de repulsa al último atentado terrorista. Tras la proyección de un vídeo donde se reflejaba la evolución de la industria conservera, el secretario general de Consebro, José Ignacio Calleja, nombró a 22 personalidades que han participado activamente en la historia de la asociación, entre ellas empresarios, expresidentes y antiguos trabajadores.
José Pedro Salcedo, actual presidente de Consebro, recordó que aunque la entidad se fundó el 13 de mayo de 1977, la fecha clave fue el 1 de enero de 1978, cuando un centenar de industrias apostaron por unirse para hacer frente a los problemas del sector. Miguel Sanz, por su parte, apuntó que "aun en los periodos de crisis, la industria agroalimentaria no desaparece, sino que se mantiene entre los sectores emergentes". "Nuestros productos no se venderán por tener Denominación de Origen, sino porque llega al mercado con buenos precios, calidad e imagen. Consebro vio claro que era imprescindible unirse, por encima de pertenecer a comunidades diferentes, para salvar las dificultades y compartir esfuerzos", añadió el presidente del Ejecutivo Foral.
los inicios Eugenio Hernández Varea, quien fue el primer presidente de Consebro entre los años 1977 y 1981, recordaba ayer los inicios. "Entonces era el presidente de Conservas GH en Alfaro (La Rioja), y desde Navarra me propusieron estar al frente de Consebro. Las empresas vimos que era necesario tener un soporte común porque los problemas eran los mismos para las conserveras del Eje del Ebro, como la relación con los agricultores, la mejora de la calidad (de ahí se creó el Laboratorio del Ebro, ahora CNTA), y las normas de exportación. La reglamentación era mucho más laboriosa que ahora y las gestiones muy largas. Cada uno hacíamos los botes y las etiquetas como nos parecía y había que darles unidad. Hoy en día el problema es vender, no fabricar", decía el homenajeado, de 84 años.
Otra de las personas que pudo testimoniar la evolución de Consebro fue Enrique Martínez Pérez, el empleado que más años lleva al servicio de la asociación. Martínez comenzó cuatro años antes de que la Agrupación de Conservas de Navarra pasase a llamarse Consebro. "Entonces sólo estábamos dos personas, que nos encargábamos de llevar la seguridad social de los trabajadores de estas empresas. El momento clave fue cuando se unieron las industrias de las tres comunidades, casi desde el principio, y se dio auge al sector". Enrique Martínez lleva 34 años trabajando en la contabilidad de Consebro.