El cambiar está en nosotros y, de este modo, se dé la situación que propicie su cambio. Los primeros beneficiados seremos nosotros, sobre todo si ellos cambian y con ellos se benefician.Querida familia, cuando estuvimos allí mi mujer y yo, en el aniversario de los fusilados del 36, hablando contigo, María, percibí por tus palabras que el odio y el enfrentamiento continuaban vivos en Sartaguda. Ante esta situación, llevo dándole a la cabeza la forma de cambiar esto, y he llegado a la conclusión de que el enfrentamiento y el odio sólo generan más odio. Por eso, las heridas siguen abiertas y enconadas. El bálsamo que deberíamos aplicarles es aquél que nos lleve a su curación, a pesar de que quienes os las abrieron de forma tan vil, y no es otro que el de ser generosos con ellos, es decir, perdonándolos aunque creamos que no se lo merecen o que no acepten nuestra generosidad. Así empezaríais un nuevo camino en que vuestro gran corazón os crearía una gran aureola de amor, paz y sosiego que os protegería del odio y del fanatismo de quienes en sus corazones aún no tienen sitio para el amor. Un fuerte abrazo.