EL día 12 de mayo, sobre las 5 de la tarde, nuestro hijo Beñat fue arrollado por un camión mientras entrenaba por la N-121-A a la altura de Sunbilla. Fue atendido primeramente por el mismo camionero y, posteriormente, una ambulancia lo trasladó al centro de salud de Doneztebe, donde pudieron comprobar que, a pesar de la gravedad del accidente, no sufría ninguna lesión importante, lo cual nos corroboraron posteriormente en el hospital.
Beñat, como otros muchos aficionados al ciclismo de Bortziriak, cada vez que quiere entrenar con cierta tranquilidad está obligado a acceder al corredor Zubieta-Amaiur -¡qué envidia!-, recorriendo primeramente los peligrosísimos 15 kilómetros que separan Berrizaun de Doneztebe, actualmente en obras. Y otros tantos de vuelta debiendo cruzar ¡4 veces! la carretera de lado a lado -uno de los cruces a escasos 50 metros de la salida del túnel de Larrakaitz-.
He leído en más de una ocasión que la sensibilidad para con la bicicleta y los ciclistas es directamente proporcional a la modernidad de un país. Pues no debemos andar muy bien en ese aspecto por aquí cuando tenemos que circular por carreteras que no tienen un milímetro de arcén, o los pocos que hay están llenos de gravilla, pedruscos o animales muertos que al final terminan disecados allí mismo. Se gastan millones haciendo túneles y puentes, pero no hay un duro para buscar alternativas a los constantes y peligrosos cruces de calzada.
¿Por qué en comunidades limítrofes podemos ver carteles advirtiendo a los conductores de la presencia de ciclistas y aquí no hay ni uno solo?
Tenemos la vía del antiguo tren, que con muy poco dinero se podría habilitar para el paso de bicicletas. ¿Por qué no se utiliza?
El Gobierno de Navarra adoptó hace tres o cuatro años algunas medidas en la N-121-A a raíz de los constantes accidentes de tráfico. Esas medidas, a mi parecer, dieron sus frutos. ¿Debe ocurrir alguna desgracia con los ciclistas para que se haga otro tanto? Espero que no.
Me permitiría recomendar al director general de Caminos, o al mismo consejero, que recorriera, aunque sea en coche, el camino de ida y vuelta que debe realizar un ciclista desde Bera a Doneztebe. Estoy seguro de que sería clarificante para ellos. Son los responsables de nuestra seguridad y no lo deben olvidar. ¡Solamente queremos circular con seguridad y molestando lo menos posible la circulación!
No quisiera terminar este escrito sin agradecer el trato recibido tras el accidente por parte de los Bomberos de Mugaire, de los policías forales y de los sanitarios del centro de salud de Doneztebe. Así mismo, agradecer al camionero su honradez en la declaración del atestado y, sobre todo, el haber socorrido tan rápidamente a nuestro hijo.
Oskar Txoperena Mendigutxia