bilbao. "Más que hablar de un comando numeroso, nos encontramos ante una infraestructura que preocupa y va a costar desmantelar, por todo el empeño que pongamos en ello". El consejero de Interior del Gobierno vasco, Javier Balza, no ocultó ayer lo complicado que puede resultar desmontar la estructura con la que ETA cuenta en la CAV, una estructura conformada por un grupo "potente" de legales -miembros no fichados- que está sirviendo de base a los liberados -a sueldo- de la organización armada que puedan estar actuando. Esa red sería, precisamente, la que permitiría a los liberados cometer una serie de atentados "numerosos en el tiempo y de gravedad", según explicó ayer Javier Balza.
El consejero vasco compareció ayer en Vitoria, tras mantener una reunión con el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y después de que ambos hubieran acudido a comprobar in situ los efectos de la bomba en la casa cuartel de Legutiano y de visitar en los centros hospitalarios a los guardias civiles heridos en el atentado. Balza indicó que el análisis de la infraestructura de la que dispone ETA en Euskadi es anterior al atentado de ayer y que los datos sobre la presencia del grupo potente de legales es lo que complica realmente la investigación encaminada a desmantelar esa estructura. "Lo liberados, que estarán ahora con presencia real en Euskadi, serán en menor número, y hay ya una serie de identificaciones hechas en torno a atentados anteriores y están compartidas y asumidas por las tres fuerzas de seguridad", explicó.
"Una acción malvada" El ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, subrayó ayer tras visitar la casa cuartel de Legutiano, que ETA pretendía provocar una masacre al colocar la furgoneta bomba cargada con una cantidad "sustantiva" de explosivo. "Nos encontramos ante un atentado más de un conjunto de criminales organizados en este caso en la banda terrorista ETA. Una acción terrorista especialmente malvada, porque han puesto un coche bomba cargado con una carga sustantiva de explosivo en la puerta de una casa cuartel en la que estaban en ese momento 29 personas, de ellas cinco niños y una joven de 18 años", subrayó Rubalcaba. A renglón seguido, reiteró su ánimo de detener y poner ante un juez a los autores del atentado. >d.n.