PAMPLONA. La Mancomunidad de la Comarca de Pamplona va a impulsar la construcción de dos nuevos tanques de tormentas en Pamplona -Berichitos y Arrosadia- con mayor capacidad que el único depósito existente y que viene funcionando en la Chantrea (3.000 metros cúbicos) desde hace cuatro años. Asimismo, Iturrama, Beriáin, Mutilva y Zulueta acogerán nuevos tanques para regular el agua de tormenta que se vierte al río procedente de los colectores unitarios de pluviales y fecales. El objetivo es evitar que el colector que va a la depuradora de Arazuri entre en carga. "En teoría el promedio cada diez años, según nuestros cálculos, tendríamos una lluvia que superaría a la que soportan los colectores", informó.
El tanque de Arrosadia se prevé que tenga 7.000 metros cúbicos (en una parcela de la calle Miguel Astráin) e irá a cargo de las nuevas urbanizaciones afectadas como Soto Lezkairu y Entremutilvas. La sociedad pública NILSA debe autorizar esta actuación y, a su vez, está pendiente de un convenio con el Ministerio de Hacienda para financiar parte del tanque de Berichitos. Tendrá entre 5.000 y 10.000, todavía está en fase de estudio y se localizará debajo de la agrupación deportiva San Juan en una zona de aparcamiento. Ambos proyectos se definirán a lo largo de este año.
El tanque cumple una doble función. "Los colectores de fecales en tiempo seco tienen suficiente capacidad para transportar el caudal que llevan, y también para aguantar tormentas, pero si el caudal es muy fuerte puede ocurrir que se sature y desvíe una parte del caudal hacia el río lo que puede originar problemas al verter carga orgánica, sobre todo si hay poco caudal en verano, y provocar una mortandad de peces. Gracias al tanque ese alivio se desvía al río y allí se va acumulando el agua. Cuando pasa la tormenta el colector tiene más capacidad y va soltando por el mismo colector el agua acumulada en el depósito", explicó Juan Ramón Ilarregui, responsable de Proyectos y Obras de la Mancomunidad. La regulación la realiza el ente comarcal de manera automática. "Dejamos que una parte del colector siga transportando y si la tormenta es corta ese depósito no habrá llegado a rebosarse, en cuanto llega menos caudal del colector comenzamos a soltar parte de ese caudal y vaciando el depósito de retención", añade. Se trata de agua "de contaminación" que, por otro lado, al irse depositando permite sedimentar al fondo los residuos "de manera que si la lluvia es tan grande que el tanque llega a aliviar, si sobrepasa, también se vierte al río pero decantada y más limpia".
"Estamos calculando ahora qué retención ha realizado de facto ese tanque de la Chantrea porque al río sólo le afecta cuando alivia y ésto ha ocurrido muy pocas veces. Tenemos que sacar el dato de cuántas veces no ha cumplido esa función", indica. El tanque de tormentas permite que los alivios se produzcan "en mucho más tiempo para no perjudicar al río". Las nuevas urbanizaciones cuentan con separación entre las aguas pluviales y fecales.