Jerusalén. El presidente de EEUU, George W. Bush, dio ayer todo su respaldo a Israel en "la lucha contra el terrorismo", y afirmó en el parlamento israelí que su país se encargará de garantizar de que el Estado judío no desaparezca nunca. "Masada nunca volverá a caer. EEUU estará a vuestro lado", afirmó Bush arrancando aplausos en la Cámara y poniendo en pie a la práctica totalidad de los diputados israelíes al hacer referencia a esa fortaleza, que visitó ayer y fue el último reducto de resistencia judía frente al Imperio Romano hace dos mil años.
En Masada, construida por el rey Herodes a orillas del Mar Muerto, un millar de rebeldes y zelotes judíos se atrincheraron entre los años 70 y el 73 y finalmente se suicidaron para no ser esclavizados por Roma, en lo que ha pasado en la historia judía -y las pantallas cinematográficas-, como un acto de heroísmo.
Bush también recibió una larga ovación cuando pronunció en hebreo las palabras "Feliz Día de la Independencia", con motivo del 60º aniversario del Estado judío. En una intervención plagada de referencias bíblicas en la que fue interrumpido numerosas veces por los aplausos, reafirmó el mensaje, repetido hasta la saciedad durante su actual visita, de que Israel "no está solo".
"En Israel hay quizás siete millones de habitantes, pero en vuestra lucha contra el terrorismo sois 307 millones porque (Norte) América está a vuestro lado", manifestó. Además de los lazos de unión históricos con Israel, el discurso de Bush se centró en las amenazas comunes, en concreto en la posibilidad de que Irán adquiera armas nucleares.
"El mundo no puede permitir que Irán tenga armas nucleares, por el bien de la paz mundial", algo que también apoyó en su discurso el primer ministro israelí, Ehud Olmert.
Sobre el proceso de paz con los palestinos, que impulsa EEUU desde la Conferencia de Annápolis celebrada el pasado noviembre, Bush se mostró optimista en que ambas partes lleguen pronto a un acuerdo, y aseguró que "los palestinos tendrán también su estado".
Mientras, los palestinos de Cisjordania y Gaza conmemoraban la jornada más negra de su calendario, la Nakba o Desastre , como ha pasado a su historia nacional la creación del Estado de Israel. Los actos conmemorativos se extendieron por todas las ciudades y aldeas de Cisjordania y Gaza ocupadas, además de Jerusalén Este, y los campos de refugiados de los países donde residen los familiares de aquellos 700.000 árabes forzados a abandonar sus hogares tras la fundación del Estado judío en 1948.
Los palestinos recordaron por primera vez su "catástrofe histórica" no sólo divididos geográficamente, sino también políticamente. Así, mientras la franja de Gaza está gobernada "de facto" por el movimiento islamista Hamás, que se resiste a abandonar la lucha armada, en Cisjordania rige el gobierno leal a la Autoridad Nacional Palestina (ANP), cuyo presidente, Mahmud Abbas, líder del movimiento nacionalista Al Fatah, negocia con Israel un acuerdo de paz.
El presidente abogó por poner fin al "drama humano" que causó la Nakba , en un discurso en el que subrayó que "nuestra gente, desplazada por todo el globo, ya ha tenido suficiente sufrimiento" al tiempo que exhortó a Israel a "detener sus proyectos de asentamientos" y a aceptar la iniciativa de paz árabe. >efe