contador está en el Giro con una fisura de radio; el piloto Jorge Lorenzo compite con los tobillos rotos; y las infiltraciones (que apagan la alarma que el cuerpo emite en forma de dolor, sin por ello curar la avería) son habituales en fútbol, baloncesto, etcétera... Estar de baja no interesa a nadie -ni al equipo, ni al patrocinador, ni mucho menos al deportista- y entre todos acaban en el Camina o revienta , que fue como tituló sus memorias El Lute, otro que no podía parar a curarse porque le iban detrás. Disparates a los que la prensa deportiva en vez de críticas ponemos adjetivos épicos. Y si un día nos encontramos con un despojo en las manos, no hay problema: a la cuneta con él y que siga el show .