la pulsión por el ahorro, por la rebaja, nos puede. Reconozcámoslo, nos privan los precios de ocasión incluso en tiempos de bonanza, así que no digamos cuando median crisis galopantes como la actual. Ciertamente, hay gangas a las que uno no puede resistirse, pongamos por caso zapatos a euro y medio. En un comercio emplazado en los bajos del número 22 de la avenida Jaume I de Reus el par venía estando a esas -redondeando- 250 de las antiguas pesetas. Hasta que a varios vecinos de la zona se les ocurrió avisar a la Policía. Aunque la denuncia no obedeció ni por asomo a una sospecha de posible actividad irregular, que tamaños descuentos en esta economía de mercado nuestra escaman. Esto es, la llamada a la Guardia Urbana no tuvo como motivación la mala conciencia, sino el colapso en el tráfico rodado causado por el reclamo de las ofertas. Según el atestado, la gente congregada taponaba los dos carriles para la circulación y hasta 150 personas tiraban de calzador dentro del local, multado por carecer de licencia de actividad y de seguro de responsabilidad obligatoria. Sucedió el martes en Cataluña y aquí pasaría lo mismo en idénticas circunstancias. En caso de que pudieran darse, claro, porque un euro y medio es lo que en Pamplona ya se cobra -y se paga, milagro verdadero- por un café mal tirao y sin masaje reparador ni na . Me voy pa Reus con mi moralidad, también dequita y pon , de consumidor ventajista. Al zapatero le han desahuciado pero -lo sé de buena tinta- género no le falta. Del número 36 al 47. Barato, barato.