AY que ver cómo se está animando el panorama de las Fundaciones del Arte Contemporáneo en nuestra, debido al gusto, decimonónica Navarra. Como si de una buena temporada micológica se tratase, surgen por doquier fundaciones en torno al arte presente instauradoras de una nueva tradición. Así, a las de Oteiza y Huarte (población) se suma ésta otra de la colección de una parte de los Huarte (familia) asentada en buena medida sobre el mecenazgo. Y en lo que a nuestro pequeño ámbito de actuación respecta, ante la inminente, mayoritaria, toma de posesión por parte del Gobierno de Navarra en el Patronato del Centro de Arte Contemporáneo de Huarte/Uharte Arte Garaikideko Zentroa, creo conveniente aclarar cómo queda el mapa dotacional de la localidad, que cuentan con infraestructuras como la anteriormente mencionada, el pequeño museo de la Fundación Buldain Fundazioa y los espacios de gestión de la Casa de Cultura/Kultur Etxea que se extienden, por la naturaleza de las actividades realizadas, también al antiguo colegio comarcal Virgen Blanca, situado en el centro del pueblo y aledaño al anterior, sin olvidar el local del Gaztetxe o Casa de la Juventud. Son muchos metros para una gestión donde lo verdaderamente importante no son tanto los medios inmuebles, o bienes raíces, con los que se cuentan, incluyéndose algunas carencias como las de un buen salón de actos, cuanto los fines de la acción sociocultural respaldada por sus correspondientes equipos de gestión y de recursos humanos. Es el caso, que por lo que se viene comentando en el dominio público, sin embargo no está muy claro cuáles son sus funciones ni qué cosas son las que nos pertenecen, y en las que como vecinos podemos influir, y cuáles aquellas otras que aún habiendo sido nuestras, o siendo de propiedad municipal sin embargo la adopción de decisiones se encuentra delegada, intermediada, por la naturaleza, entre otras condiciones, jurídica de la institución, sus fines y la composición de sus órganos de gobierno que siempre, y en todo lugar, platean alcanzar sus metas llevándolas a buen puerto. Y de ahí, también, que en unos casos se gestione directamente, en otros se obtengan concesiones, en los más se establezcan patronatos o en su caso se creen fundaciones. De todo ello tenemos ejemplos en nuestra administración. Además, cabría matizar, el de las fundaciones, debido a la naturaleza de sus objetivos, se considera siempre necesario dotarlas de una autonomía que incluya la garantía de una permanencia en el tiempo fuera de la inmediata influencia de determinados acontecimientos políticos de índole circunstancial. Más aún si nos encontramos hablando de ese curioso, por inhóspito, ámbito donde institucionalmente se desenvuelven las artes. Uharte cuenta con dos fundaciones, una de ellas próximamente bajo el dominio del propio Gobierno navarro. No obstante, convendría que éste tuviera el detalle de mantener la presencia municipal al menos de forma honoraria y algo más que testimonial por haber sido el promotor fundacional de la institución. La otra con un carácter público, que sin olvidar su origen debido al reconocimiento de una personalidad en el mundo del arte que le da nombre, se encuentra por extensión, como así está recogido en sus estatutos, obligada para con el resto de artistas del ámbito local. De las tres figuras que mencionábamos en el titular, el Ayuntamiento de Uharte quedaría, por tanto, como promotor y propietario de los edificios y solares de ambas fundaciones, participando minoritariamente de los órganos de gobierno de la Fundación Uharte Centro de Arte Contemporáneo y mayoritariamente, supongo, de aquél otro de la Fundación Buldain. Y en esta última ejerciendo, a falta de una donación clara, el mecenazgo ; y, por consiguiente, debiendo promover los valores del arte y artistas locales, eso sí siempre en ausencia de ánimo de lucro y con un claro sentido comunitario. Defensa del interés común que, por lo demás, el Gobierno, en el caso del Centro de Arte Contemporáneo de Uharte, y los museos de la Fundación Oteiza y, propiamente, de Navarra (funcionando coordinadamente), garantiza para el resto de los navarros. Pues éste último, que se nos ha dado a conocer recientemente, de la Universidad de Navarra, en su preliminar planteamiento, cae dentro de la iniciativa privada aun con una innegable proyección pública. Otra es la situación que venga dada en torno a la ubicación de los diferentes eventos, que ocasionalmente bien pudieran darse por ubicuidad de contenidos en diversos continentes, entre los que, desde luego, merecen ser considerado éstos de los Uharte (s), así como otros tantos más reuniendo las adecuadas condiciones.