Abu Dhabi. Las distintas facciones libanesas firmaron ayer en Doha, la capital de Qatar, un acuerdo para la elección de un presidente y la formación de un Gobierno de unidad nacional, lo que permite poner fin a la crisis política que ha llevado de nuevo a Líbano al borde una nueva guerra civil.
En el acuerdo, calificado tanto por fuentes de la mayoría parlamentaria como de la oposición como una fórmula "sin vencedores ni vencidos", las dos partes se comprometen a "no volver a utilizar las armas, bajo cualquier circunstancia, para la consecución de objetivos políticos".
El pacto fue anunciado ayer oficialmente en la sesión de clausura del diálogo interlibanés, iniciado el pasado sábado en la capital qatarí tras los enfrentamientos desatados el pasado día 7 en Beirut y otras regiones libanesas, que causaron más de 60 muertos.
Según el acuerdo, el Parlamento libanés celebrará una sesión dentro de 24 horas para elegir al comandante del Ejército, Michel Suleimán, como presidente del país, algo que pondrá fin al vacío institucional que vive Líbano desde noviembre pasado.
Asimismo, se formará un Gobierno compuesto por 30 miembros, de ellos 16 de la mayoría, 11 de la oposición -el tercio más uno, que permite a los opositores el derecho a veto-, mientras que los tres restantes serán nombrados por el presidente. Fuentes libanesas citadas por la televisión Al Yazira explicaron que uno de esos tres ministros será el de Interior, que no pertenecerá ni a la oposición ni a la mayoría, pero que deberá ser aceptado por las dos partes.
Los reunidos en Doha acordaron, asimismo, aprobar la ley electoral de 1960, con algunos cambios sobre la situación en Beirut, que prevén la división de la capital en tres circunscripciones y el reparto de sus 19 escaños en el Parlamento entre los cristianos, los suníes y los chiíes.
"Las partes se comprometen a no dimitir o obstaculizar el trabajo del Gobierno (..), también acuerdan no volver a recurrir a la violencia o al uso de las armas e iniciar un diálogo para fortalecer la soberanía del Estado sobre todo el territorio del Líbano", dice el acuerdo, según el jeque Hamad. Los grupos acordaron, asimismo, "que el poder militar y de seguridad será responsabilidad del Estado" y "se comprometieron a respetar la ley y la soberanía del Estado".