pamplona. El patrimonio municipal de negocios de hostelería y kioscos atraviesa un momento difícil por la persistencia de varios locales cerrados y el vencimiento de la concesión de diez años que regía una decena de puestos fijos de venta de prensa en varios puntos de la ciudad. No obstante, en este último caso el Ayuntamiento y la Asociación de Vendedores de Prensa están preparando una nueva ordenanza que actualice la de 1997. Según el gremio, "debe servir para implantar kioscos en los nuevos barrios de la ciudad, consolidar los existentes y defender a los vendedores de prensa y revistas de la competencia desleal".
negocios de hostelería
Incierto futuro para el Bosquecillo y necesarias mejoras en el Caballo Blanco
Por un lado, el inventario de negocios de hostelería indica que dos de los cinco bares de propiedad municipal se encuentran cerrados (Bosquecillo y Caballo Blanco), otros dos están en funcionamiento gracias a sendas concesiones temporales (Vienés de la Taconera y Media Luna); y el más reciente aún no se ha puesto en marcha, pese a que ya ha sido adjudicado (Portal de Descalzos). Cabe recordar, además, la desaparición del histórico bar restaurante de Vistabella (Taconera).
En lo que concierne a los dos locales cerrados, el que menos opciones de reapertura tiene es el del Bosquecillo, que no funciona desde 2006. Según datos municipales, se adjudicó en 1999 con "la obligación de realizar reformas para adecuarse a las normativas vigentes". No obstante, la institución Príncipe de Viana impidió la realización de varias de las propuestas incluidas en el proyecto por el adjudicatario.
El local siguió funcionando con normalidad, hasta que en 2005 se inició un proceso sancionador a partir de una inspección alimentaria. Además, desde Urbanismo se instó a la legalización de las pequeñas reformas realizadas. Por último, al año siguiente el adjudicatario renunció a la explotación, y según los informes municipales, "solicitó la devolución de la fianza, que quedó incautada por el Ayuntamiento al comprobarse que abandonó la instalación con deficiencias". A día de hoy, no hay ningún concurso en marcha para adjudicar de nuevo el Bosquecillo, y no constan planes para convocarlo en un futuro cercano.
El otro local municipal de hostelería sin continuidad en su funcionamiento es el Mesón del Caballo Blanco, en el baluarte del Redín. Pese a que está cerrado, se prevé su apertura en las próximas semanas por parte de los mismos adjudicatarios que en anteriores temporadas. En esta ocasión, permanecerá abierto hasta finales del verano. Se trata de un local emblemático, y que pese a su aire medieval, fue construido a mediados del siglo XX con los materiales obtenidos del derribo de un palacio de la calle Nueva. Su ubicación privilegiada en lo más alto del baluarte del Redín, y su extensa terraza le garantizan el éxito estival en caso de buen tiempo.
Sin embargo, los adjudicatarios se han venido quejando de la inexistencia de cocina, ya que no hay salida de humos. "Así, en invierno no se puede trabajar", por lo que concluyen que "el local no está en condiciones, además de que necesita una urgente reforma de los baños".
Al parecer, el Consistorio se comprometió a finales del pasado verano a acometer las oportunas reformas, con el fin de que el Caballo Blanco estuviera listo para la temporada que ahora empieza, pero no ha sido así. Todo indica que dichas reformas se ejecutarán el próximo invierno.
Según los informes municipales, "existe un proyecto anterior, pero conlleva una inversión muy alta y varios años de cierre", lo que no parece aconsejable. Por otro lado, desde el Ayuntamiento se añade que "las obras deberán garantizar las condiciones higiénicas y sanitarias para su adecuado funcionamiento durante todo el año", opción por la que se decantan los responsables de Patrimonio municipal. "Se prevé ejecutable en pocos meses", concluye el informe.
kioscos municipales
Referentes urbanos en trance de desaparición
En Pamplona sobreviven únicamente cuatro de los 16 kioscos de prensa y chucherías que llegó a haber diseminados por la ciudad a mediados de los 80. Cuando se redactó la ordenanza vigente, en 1997, ya sólo había once, y ahora quedan abiertos los dos de la avenida de San Ignacio (uno frente a la basílica y otro cerca del cruce con Roncesvalles, ambos de propiedad municipal) ; el de la plaza de Recoletas y el de la calle Bosquecillo, cerca del estanque de los patos (estos dos son de titularidad particular).
Como se recordará, para la gestión de los kioscos se buscaba un fin social, y de hecho se marcaban como condiciones para su concesión "hallarse en el paro o con un contrato de trabajo de duración inferior a un año", así como "la falta de ingresos o un importe total familiar inferior al salario mínimo interprofesional". También se tenía en cuenta "la discapacidad física, psíquica o sensorial del peticionario".
Se da la circunstancia de que la concesión para los kioscos venció el año pasado, y ahora mismo continúan con su explotación tradicional hasta que se redacte una nueva ordenanza. En todo caso, el Ayuntamiento quiere "analizar las necesidades y la oportunidad de las zonas", por si hubiera que "suprimir o modificar los kioscos existentes".
A este respecto, Juan Carlos Luquin, presidente de la Asociación de Vendedores de Prensa de Navarra (Aveprena) aboga por "extender el modelo de kiosco a los nuevos desarrollos urbanos, para que todos los barrios tengan su punto de venta de prensa; no se puede dejar morir este modelo de negocio". Asimismo, los profesionales del gremio son muy críticos con "el intrusismo" que sufren por la venta de prensa en otro tipo de establecimientos, como las panaderías.
"Según informes de la Cámara de Comercio, el sector de venta de prensa ha caído en los últimos seis años, lo que es muy paradójico si se tiene en cuenta que Navarra es la comunidad autónoma con un mayor índice de lectura de periódicos", apunta Luquin. Por todo ello, Aveprena exige "una mayor protección para los negocios de venta de prensa, y que se cumpla la legislación vigente para que cualquiera no pueda vender periódicos, porque si no, lo siguiente serán las revistas". Además, los profesionales del sector lamentan la reciente ley que fomenta el préstamo de libros de texto. "Eso va a ser la puntilla para nosotros".