pamplona. Como no sabían que era imposible, lo hicieron. Esta frase bien podría resumir la trayectoria de la navarra Maitena Muruzábal y la argentina Candela Figueira desde que en 2005 se lanzaron a la producción de su primer largometraje, Nevando voy , hasta hoy, cuando esta historia mínima sobre la felicidad servirá para inaugurar, a las 20.00 horas en Golem Baiona, la XXII Muestra Internacional de Cine y Mujeres de Pamplona. Y aún más allá, hasta el 11 de julio, con el estreno en salas en Madrid y Barcelona, y el 18 de julio, en Pamplona. En medio, el público de varios festivales ha premiado la labor de estas dos jóvenes que nunca imaginaron que los 15.000 euros recaudados en la familia para rodar, en pleno verano, una película invernal en la fábrica Jope de Egüés cundieran tanto.
Y es que, no ha sido tanto el dinero como el ingenio a prueba de desalientos lo que ha determinado el destino de este trabajo. Aunque no ha sido fácil, y aún es complicado, "porque, como hemos visto que existen muchos obstáculos, hemos decidido distribuir la película nosotras mismas", afirma la pamplonesa, demostrando que la perseverancia ha sido una de las claves del proyecto. "Y la paciencia", añade la porteña, convencida de que "si tienes una idea clara y sigues un plan de acción, puedes sacar adelante tu proyecto" y la prueba está en que, salvo los 50.000 euros concedidos por el Gobierno foral para hinchar la película a formato cine, Nevando voy llega a la meta en solitario y con el respaldo de festivales como la Seminici de Valladolid, el Miami Underground o el Cine Pobre de Cuba, con galardones que se tradujeron, pronto, en seguridad. "Al principio, cuando escribes una historia tan personal, da casi hasta vergüenza mostrarla, así que cuando lo haces y encima gusta, poco más puedes pedir", señala Muruzábal, y su colega añade: "Cada vez que llegaba un premio era como decir que estábamos aquí, que existíamos". Y la publicidad siempre viene bien en una propuesta como ésta, surgida del empeño de dos directoras que cruzaron sus caminos en Los Ángeles, donde ambas cursaban estudios de cine, y sellaron su colaboración con Cronopia Films, fundada a finales de 2004.
El tesón con el que Maitena y Candela han decidido adentrarse en el mundo del cine coincide, en gran medida, con el argumento de Nevando voy , el primer proyecto de la productora, una historia que parte de la experiencia que la propia Muruzábal vivió en Jope y que, en esencia, cuenta que "ser feliz es, a veces, más fácil de lo que parece; sólo que normalmente no nos damos cuenta".
la esencia
Cuestionarse las normas
Esta idea se traslada a una trama sencilla e íntima protagonizada por cuatro personajes, comenzando por Javier, el encargado de la sección de embalaje de cadenas para la nieve de una fábrica que, anticipándose al invierno, pide refuerzos. Así se reúnen Jairo, trasladado de otro departamento, y Ángela y Karmentxu, contratadas para dos semanas. De seis de la mañana a dos de la tarde, los cuatro empaquetan las cadenas en silencio, cada uno en su mesa. Sin embargo, las predicciones anuncian un temporal intenso y el trabajo se prolonga cuando, de pronto, y casi sin darse cuenta, Ángela rompe con las normas establecidas, provocando cambios. En el fondo, tras una apariencia cotidiana, el filme se cuestiona esas "reglas creadas por no sabemos quién ni por qué y que conviene revisar, ya que, muchas veces, nos impiden ser felices", confiesan las realizadoras. "Para mí fue muy extraño sentir que, a pesar de madrugar, pasar frío y cobrar poco, podías estar a gusto y bien, por eso creí que había que contar la historia", agrega Maitena, que destaca la labor interpretativa de Gabriel Latorre (Javier), Xabier Yárnoz (Jairo), Mª Asun Aguinaco (Karmentxu) y Laura de Pedro (Ángela), elenco protagonista secundado por actores más conocidos por el público navarro como Jose Mari Asín, Maiken Beitia, Marta Juániz, Aurora Moneo, Miguel Goikoetxandia y David Larrea, entre otros.
el futuro
Una comedia romántica
Todo el equipo ha contribuido a colocar el filme donde ahora está, a punto de estrenarse y de independizarse de sus creadoras, que, de algún modo, sienten que ya no les pertenece, "como si se desprendiese de ti para entregarse al público", dice Figueira. La argentina, igual que la navarra, desea cerrar ya esta etapa para poder iniciar un nuevo proyecto, una comedia romántica de la que prefieren no adelantar mucho, pero que, como su ópera prima, ahondará en los flujos internos que mueven a las personas. "Nos interesan las historias que profundizan en lo que le pasa a la gente por dentro, en lo que piensa, lo que siente, los motivos de sus acciones...". Será porque, como dice Maitena Muruzábal, "al fin y al cabo, cuando trasladas una idea al papel o al cine, lo que quieres es expresar tus propias preocupaciones".