Pamplona. Las bajas laborales tramitadas por accidentes de trabajo y enfermedad común alcanzaron las 135.909 durante el año pasado, lo que supone un incremento del 27,1% respecto al año pasado. Los datos fueron aportados ayer por los sindicatos ESK y STEE-EILAS, que destacaron la contradicción que existe entre este dato y el hecho de que disminuya la incidencia de las enfermedades profesionales. A juicio de estos sindicatos esto sólo tiene una explicación: "La colaboración de las mutuas y la pasividad de las administraciones ante el fraude empresarial que supone derivar las incidencias de origen laboral a origen común".
En este sentido y basándose en datos del Instituto Navarro de Salud Laboral (INSL), han señalado que mientras la población asalariada en Navarra ha aumentado se da la "paradoja" de que han disminuido "notablemente" las enfermedades profesionales diagnosticadas y han aumentado las enfermedades comunes (de origen oficialmente no profesional) diagnosticadas.
Según explicaron la población activa navarra ha pasado de 263.200 personas en 2002 a 303.500 en 2007; la tasa de ocupación del 52 al 57% en el mismo periodo, y el total de población asalariada de 170.700 a 237.800 personas en este tiempo, 61.000 personas más. En su opinión, con esos datos, y la situación actual, "tiene una cierta lógica que aumenten las cifras de enfermedades comunes y accidentes laborales, ya que la población activa ha crecido mucho". De hecho, así ha sido y el número de bajas tramitadas por enfermedad común y accidente laboral ha ido aumentado en los últimos años desde las 106.921 del 2004 hasta las 135.909 del 2007.
Sin embargo, con las enfermedades profesionales y en el mismo contexto, las bajas han disminuido y, según los datos que han recabado en la web del INSL, el total de partes de enfermedad profesional han disminuido entre el 2002 y el 2006, pasando de 2.335 a 1.979. Igualmente se ha reducido el índice de incidencia de 1.192 personas afectadas por cien mil personas en 2002 a un índice de 879,5 personas por cien mil en 2006.
Junto a estos datos los sindicatos han denunciado que han observado una "presión enorme" en los centros de trabajo para que se deriven "incidencias de origen claramente laboral a origen común, bajando así las estadísticas, derivando el gasto al sistema público y disminuyendo las prestaciones que les corresponden a las personas trabajadoras".
Tras recalcar que por cada 4 personas diarias que mueren víctimas de accidentes laborales, hay 50 personas que fallecen por enfermedades profesionales aunque no aparezcan en las estadísticas, han concluido que "las enfermedades profesionales son la gran asignatura pendiente de la Salud Laboral".