SUPONGa por un momento que pasea por la calle y se encuentra un sobre con 1.050 euros: ¿qué hace? Esto ocurrió el pasado viernes en Noáin y los sorprendidos protagonistas no tuvieron ninguna duda al respecto.
C omo todos los viernes, R.B.C. y J.V.S.F. regresaban de tomarse un vermú tras finalizar la jornada laboral en una oficina bancaria de Noáin cuando, al pasar delante de la sucursal, encontraron en la carretera dos billetes de 50 euros. "Los cogimos y al dar un paso observamos que había un sobre que contenía más dinero y del cual salían volando los billetes", recuerda R.B.C. Un funcionario del área de Urbanismo del Consistorio noaindarra también recogió otros dos billetes y les llamó a estos empleados del banco creyendo que se les había caído a ellos. "Pensamos en el disgusto que tenía que tener el propietario", comenta R.B.C., y decidieron devolvérselo.
Por ello, pusieron en conocimiento de la Policía Municipal de Noáin el hallazgo y R.B.C. custodió personalmente el sobre hasta que ayer a primera hora de la mañana se lo entregaron al cuerpo local, eso sí, dejando constancia de ello mediante un acta de registro. R.B.C. aseguró que en ningún momento se les pasó por la cabeza quedárselo. Y es que, como trabajan en una entidad bancaria, "estamos acostumbrados a manejar dinero que no es nuestro".
Antonio Díaz Alajarín, empleado de una empresa cartagenera que está construyendo tanques en una fábrica de Noáin, había cobrado ese día la dieta de la quincena y, a la salida del trabajo, acudió a comprar el pan, pero cuando llegó a casa ya no tenía el sobre. "Estaba destrozado, desesperado", recuerda Díaz, que "daba por perdido el dinero", por lo que todavía no lo había denunciado ante la Policía.
Por su parte, la vecina de Noáin que le alquila un piso decidió ayudarle y colocó varios carteles en distintos puntos de la localidad para intentar averiguar el paradero de los 1.050 euros. Uno de esos letreros lo vio un empleado del Ayuntamiento, que el lunes se puso en contacto con él para verificar que podía ser el propietario: "Llamaron a mi casa por teléfono y la dueña de la vivienda pensaba que era una guasa", comenta Díaz, pero no fue así.
Tras las pertinentes comprobaciones, ayer Antonio Díaz recuperaba su dinero, por lo que se mostraba muy agradecido con todas las personas que lo han hecho posible: los trabajadores del banco, los funcionarios municipales, la Policía Municipal y su arrendataria. "Hay gente buena y con buena voluntad se soluciona todo", afirmaba lleno de alegría. De hecho, junto a los agentes, acudió a la sucursal bancaria para darles las gracias personalmente. Pequeñas historias como éstas demuestran que, a pesar de todo, sigue habiendo personas con buen corazón.