pamplona. El encuentro a tres bandas que bajo la denominación de Otra noche sin dormir están protagonizando Aurora Beltrán, Rosendo y Barricada se materializó la pasada noche en Pamplona, traduciéndose en un concierto que llenó el Anaitasuna como en los viejos tiempos. En medio de un ambiente de suma expectación, la gran noche de rock & roll que fue el evento deparó un estelar show de más de cuatro horas de duración, en las que la música nunca dejó de sonar, espectáculo que se presentó dividido en cuatro partes con sus correspondientes momentos de transición: una primera de manos de la comparecencia de Aurora, únicamente acompañada por su guitarra (quien ofreció cinco canciones, la última, el tema A las lombrices , de Rosendo, secundada por aquél); una segunda representada por el concierto del de Carabanchel, de hora y quince minutos de duración, con temas como los emblemáticos Pan de higo o Agradecido en su recta final; la tercera, que tras la presencia de Aurora y de Alfredo y Boni, de Barricada, ofreciendo en acústico junto con Rosendo Pídemelo otra vez, A la sombra de una mentira y Muerte ven (qué momentazo el vivido), deparó el concierto de los comandados por el Drogas (de hora y media de duración, un grandes éxitos, en verdad). Y, finalmente, como cuarto plato, el remate final de la jugada: una actuación de Barricada y Rosendo al alimón (con siete músicos en escena y dos baterías sonando a la vez, mezclándose músicos y canciones de ambas formaciones), brillantemente rubricada por la salida a escena de Aurora, quien se sumó a los mismos para poner la guinda a la noche con Una noche de amor, En blanco y negro , el tema que da título a la gira y el mítico Maneras de vivir , de Leño.
Y todo ello ante un público llegado en algunos casos desde fuera de Navarra, e integrado principalmente por treintañeros, gentío que desde las 21.00 horas, momento en el que arrancó la noche de manos de Aurora Beltrán, mostró una total complicidad.
una entente triunfal 23 años después de que viésemos a Rosendo en el Anaitasuna, teloneado en aquella ocasión por unos todavía emergentes Barricada (el 29 de junio de 1985, con el de Carabanchel totalmente loco por incordiar presentando su primer disco), la triunfal entente temporal integrada por dicho binomio más la que fuera líder de Tahúres Zurdos dio ayer en Pamplona lo mejor de sí; una entente similar en lo que a metodología se refiere a las protagonizadas en 2007, de manera igualmente laureada, por Fito y Calamaro o por Sabina y Serrat, recogidas posteriormente en sendos y exitosos DVD; o a la llevada a cabo durante 1996 y 1997 por Platero y Tú y Extremoduro, auténticos pioneros de este tipo de reuniones -a nuestro juicio- y que se saldó con un éxito no conocido hasta entonces por gira rockera alguna, significando la subida definitiva a los altares de las huestes de Roberto Iniesta.
Y es que a la vista de los años de carrera en solitario de Aurora, Rosendo y Barricada, incombustibles los tres, y de los tiempos que corren, está clara la cuestión; que no queda otra que renovarse o morir; reinventarse, tratar de oxigenar repertorios en un intento de dar algo nuevo a los seguidores: he aquí la alternativa. Y válida, a nuestro juicio. El sábado, tras el espectáculo presenciado, una cosa quedó clara, que éste es o puede ser el camino a seguir. Que a estos tres puntales del rock en castellano todavía les quedan muchas noches sobre los escenarios por delante. Evidentemente, sin dormir.