tudela. Dice el refrán que después de la tormenta siempre llega la calma y Tudela cumplió ayer con este dicho. Nada hacía pensar a las cinco de la tarde, cuando las fieras descansaban en los jardines, en las aceras o incluso en sus camas, la fuerza y emoción que se había destilado en la plaza de Los Fueros de Tudela. Sin lugar a dudas, el lugar de Navarra donde ayer había más energía por metro cuadrado. Las brigadas de la limpieza, creando auténticos ríos blancos, de jabón, y amarillos, de suciedad, devolvieron a la capital ribera, en apenas 15 minutos, a su aspecto original de antes de las 10 de la mañana.
alegría pura Pese a los esfuerzos de los ejércitos que llevaban el azafrán como emblema y el ketchup como escudo, el rojo se impuso ayer en Tudela en la plaza de Los Fueros y mayores y pequeños pudieron disfrutar del lanzamiento del cohete con el menor número de banderas, hinchables y pancartas que se recuerda en muchos años.
Los intentos del concejal de Festejos, Fernando Inaga, por innovar en el terreno musical pasaron desapercibidos y es que, a buen seguro, hasta la música del Telediario hubiera servido para animar a la legión de adolescentes que, como granos de una paella, crepitaban sobre el tablado ardiendo a 33 grados. El nuevo CD de grandes éxitos, preparado por el Ayuntamiento de Tudela, sustituyó el mal visto ¡Una alemana, me la meneaba en una tienda de campaña...! , por un más discreto ¡Paquito el chocolatero , con el consabido baile insinuante, y el ¡aserejé, ja, deje..! , y con estas incorporaciones ha pretendido renovar el patrimonio musical festivo tudelano.
Pero, metidos en harina, nunca mejor dicho, la chavalería ribera se movía con todo lo que les pusieran, pero eso sí, hubo un antes y un después de la aparición del Chiqui-chiqui . Porque es cierto que el Chiki-chiki "mola mogollón" y no lo es menos que "lo bailan en la China y también en el kioscó ". El Chiki-chiki hizo que la plaza se llenara y que los tradicionales gritos de "¡puta Pamplona, Tudela capital!", que barruntan el cohete, hicieran su aparición. Además, mientras los azafraneros se movían a lo maiquelyason y a lo robocop , alguien disparó dos petardos que para no pocos significaban ya la puerta de entrada a Santa Ana 2008.
Pero aún hubo que esperar a que Luis Casado sacara a la arena a Fernando Inaga para, acto seguido, esconderse en cuanto la mecha empezó a soltar humo y a barruntar el cielo. En ese momento, Tudela estalló en rojo y quien estaba en algún balcón sabe que no es una frase hecha. Los pañuelos se multiplicaron como por arte de magia y las más de 3.000 personas que se dieron cita en la plaza parecían 6.000, como en la batalla de Leónidas en las Termópilas. Puede ser sólo una sensación, pero ayer los tudelanos gritaron "¡viva Santa Ana!" de una forma más intensa que ningún otro año. Se puede discutir que había más o menos gente, pero es indudable que la ciudad tenía ganas de fiesta y la alegría que estalló a las 12.01 era completamente pura.
al salir de la plaza Los políticos que habían llegado como visitantes a Tudela salían asombrados al balcón y tanto participaron de la fiesta que Miguel Sanz lanzó el cuarto cohete de la serie, mucho antes que las peñas o que otros concejales. Pero ayer no era día de enfado, sino de fiesta y así lo pedía el ambiente rossonero de la plaza. Ayer todo era alegría, abrazos, cava y kalimotxo, sobre todo, kalimotxo. Porque cambian las modas, las músicas y las gentes, pero el kalimotxo, como diría la canción, premanece .
La marea humana abandonó el lugar de los hechos, sin mirar atrás; por delante quedaban siete días de fiesta y el siguiente paso era llegar a la calle Carrera, siguiendo a las charangas y las olas de agua de fregona que, como cascadas, salían de las ventanas con sólo decir su nombre.
A partir de entonces el Tubo y la plaza de San Jaime se convirtieron en el centro de Tudela. Como cada año, tudelanos y visitantes colapsaron estas calles y sus bares, hasta que el olor agrio de vino y cerveza por el suelo lo invadió todo. La música, a diferencia del kalimotxo, sí sabe de modas pero, curiosamente, en estas fechas todo vale. Desde reediciones del Corazón contento , hasta Fito, pasando por King África, Bisbal, Shakira o el propio Georgie Dann, nadie hace ascos a nada. Durante cerca de cinco horas la parte vieja de Tudela y sus peñas fueron las reinas de la fiesta y, con ellas, los vendedores ambulantes, que en estos siete días de julio hacen su agosto aprovechándose de la pérdida del sentido del ridículo y de la exaltación de la amistad.
Hacia las cinco de la tarde sólo los más osados se mantenían al pie del cañón y, pese a que hoy es día de fiesta, los bares echaban en falta mayor algarabía. La energía del cohete se había diluido y era hora de volver a los hogares para repostar. La primera noche es muy larga y estas fiestas de Santa Ana prometen.