PENSÉ que nunca lo iba a decir, pero sí; en Tudela falta música de charanga. El persistente y monótono pa-pá-pará-pa-pá, chún, chún ha desaparecido de nuestras cabezas sin darnos cuenta. Se ha diluido, marchándose por la puerta de atrás, y la última decisión del Ayuntamiento de sacar sólo cuatro charangas no ha ayudado mucho a su conservación.
Puede que para muchos parezca un purista o un trasnochado y hasta yo me sorprendo escribiendo estas líneas en defensa de las charangas mientras fuera, a las puertas del bar José Luis, toca una de las mejores y más selectas, que lo mismo te interpretan la banda sonora de una película que el himno del Athletic, y todo sin despeinarse. Esta música se ha quedado en una especie de reserva de Occidente y sólo se puede degustar en la plaza de toros o en la bajadica de las peñas (con sus nuevos amos que son los Andatu). En el nuevo imperio del cd, la música en vivo de viento, tambor y platillos parece estar arrinconada y se han abandonado los achuchones y sobeteos que podías dar a la vecina cuando le agarrabas del michelín para bailar, al trote cochinero, la entrañable "¡a que te toco el chichingorri !" Aquellos refrotones hacia el Tubo se acabaron y fueron languideciendo al tiempo que las charangas perdieron su hábitat del Casco Viejo tudelano.
Hoy en día la música charanguera se ha perdido y subsiste a duras penas sin que se le haga caso, casi se podría crear una Asociación en Defensa de la Música Charanguera, Ribera Más Bacalao No. Desde aquí pongo la primera firma para su creación, aunque soy consciente de que este tema sólo levantará pasiones entre los de mi generación que, precisamente de pasiones, ya vamos sabiendo poco. Bueno, lamentaciones al margen, lo cierto es que no hay música en la calle, si no es la de los bafles de los bares, y ni tablón , ni nada de eso. Más bien puede parecer que el King África se ha adueñado del espíritu de todos y que, al fin y al cabo, la globalización se ha apoderado de nosotros. Ahora ya no hay refrotones ni contacto físico; o te lanzas en un bar o no hay ná que rasca r.