Le Roi (El Rey). No, hoy no toca hablar de la monarquía o de la futura 3ª república (ni de la pasada 2ª). Me refiero, que es de lo que me piden que escriba, de un recuerdo de las fiestas de Tudela de hace algunos años. Y Le Roi me lleva a los primeros años 80. Era la marca de un cava de calidad ínfima, pero el más barato de los supermercados. No se bebía (que, aunque muy jóvenes, algo se apreciaba nuestro paladar), sino que se descorchaba antes y tras el cohete el día 24 de julio, y servía como ducha para soportar el sol y las altas temperaturas de la Plaza. El actual cohete tiene, entre los más jóvenes, otro rey, que no es otro que el conjunto de harina, huevos, tomate y otros variados productos, cuyo destino no es, por desgracia, la cocina, sino mezclarlos y lanzarlos sobre sus cabezas, camisetas y pantalones, así como sobre el suelo de muchas de nuestras calles, y la propia plaza, que quedan en un estado de suciedad y porquería fácilmente imaginable.
Parece que se quiere habilitar una zona o gueto para manchar y mancharse, que, de respetarse, servirá para mantener limpias las calles. Pero, probablemente, como muchas veces sucede, esta moda de "quién va más sucio y mancha más", terminará por cansar. Espero no tenga un final muy lejano.
La abuela. No, tampoco aludo a nuestra Abuela Santa Ana. Era un juego oral que se practicaba en los cuartos de fiestas, y en las peñas, en el que la rapidez mental y verbal de los participantes era fundamental para no perder las sucesivas rondas del mismo. El castigo era beber un vaso de zurracapote. Y, como puede entenderse, cuanto más se perdía, más se bebía (y al revés), pues la agilidad mental y la fluidez verbal desaparecían. El final para los perdedores era irse a dormir en no muy buen estado.
En la actualidad probablemente existen más cuartos de jóvenes que hace 25 o 30 años, pero el fin de los mismos sigue siendo el de tener un lugar de reunión de las cuadrillas. Por lo que conozco de muchos de los actuales, creo que se ha perdido el carácter abierto de antes. Por supuesto que siguen teniendo sofás viejos y bebidas, pero recuerdo una nota común de los de mi época, que era preparar para el inicio de fiestas un cubo o barrica de zurracapote, del que se daba buena cuenta por los miembros del cuarto , pero que se ofrecía a todos los que pasaban por el local y querían probarlo, que eran muchos. También entonces todas las peñas elaboraban y ofrecían zurracapote a los visitantes, y ahora es bebida en peligro de extinción. Desgraciadamente, se ha cambiado por el botellón.