LA medicina está que no levanta cabeza. Comenzó la semana con la detención, por genocida en excedencia, del doctor Dragan Dabic, especialista en terapias alternativas y conferenciante de éxito en Belgrado. Y hoy vuelve a ser noticia, objeto de chanza más propiamente, por el arresto en Barcelona de otro facultativo, esta vez especialista en nutrición y en deporte. En esta ocasión bajo una acusación de gravedad menguante, aunque desde luego bien escatológica: instalar una webcam en el lavabo con el punto de mira en dirección al mismísimo water. Se le imputa un presunto delito contra esa intimidad que han podido ver mancillada un buen número de gentes de altos vuelos como el político republicano Joan Puigcercós o el piloto Jorge Lorenzo. Uno se pone en su lugar y, francamente, no temería por la grabación de sus vergüenzas, tampoco por su difusión. Al fin y al cabo, todos las tenemos parecidas, por delante y por detrás. Otra cosa sería verse en YouTube en otras poses harto vulgares que, con la fuerza de la costumbre, los homínidos reiteramos sobre o en los aledaños del inodoro. Descartado -creo- el sexo compartido, pongamos por caso hurgarse en la nariz y hasta paladear lo que ahí se esconde, escupir sonoramente, miccionar allende la taza o tocarse, aunque sólo sea para que la gotita no caiga dentro de un@. El que no hay duda que ha quedado con las posaderas al aire, grabado éste sí con total certeza, es el inefable George Bush. "Wall Street se emborrachó y ahora está de resaca", masculló entre risas para argumentar la crisis. Un aserto propio de un tonto del culo . ¿O no?