Puente la reina. La procesión de Santiago reunió ayer a cientos de vecinos de Puente La Reina y visitantes de los alrededores, que siguieron al santo por las calles del municipio. Este año, aunque faltó el típico baile del aurresku dedicado al santo, un nuevo componente de la fiesta hizo su aparición: La Agrupación Musical Puentesina. La banda´, que acudió por primera vez al evento, sólo tiene seis meses de vida ya que fue creada a principios de año. El grupo está compuesto en su mayoría por "jóvenes de la Escuela de Música de Puente y de otros pueblos de la zona", según explicó su director, Joaquín Chasco Sánchez.
Tras la misa en la iglesia de Santiago, oficiada por Eugenio Bacaicua, los seis abanderados salieron de la parroquia seguidos por los cuatro portadores que llevaron en sus hombros al santo, los sacerdotes, monaguillos y toda la Corporación municipal.
Durante la procesión se tocaron dos marchas, Gloría al Señor y la Virgen del Rosario , y en el saludo de la bandera, Los cadetes de Brabant . "Los cadetes es una canción muy típica en Puente, la conocemos todos y se canta mucho durante las fiestas", dijo uno de los jóvenes integrantes de la banda, Javier Arakama, que pertenece también al grupo de dantzas que, tras el saludo de banderas, bailaría el baile de La Era . El joven participaba por segunda vez en dicho baile y comentó que " el año pasado sí que estaba nervioso, pero me lo pasé muy bien y este año tengo más ganas que nervios".
Desde la iglesia de Santiago, en la calle Mayor, y bajo un sol abrasador, la procesión realizó su habitual recorrido. La multitud que había esperado a la salida del edificio les acompañó. Esteban Artazcoz López, natural de Puente La Reina, comentó que después de varios años de "bajón", la gente volvía de nuevo a participar en la procesión. "Hoy he visto a mucha más gente que los últimos años", aseguró.
El sol parecía derretir las aceras de las calles, pero eso no importaba a todos los que, infatigablemente, continuaban al lado de la comitiva. Aunque no sólo los vecinos que acompañaban la marcha sufrían las altas temperaturas. Rubén Aceldegui, uno de los jóvenes que portaba uno de los gigantes, aprovechaba los momentos de descanso para refrescarse. "Hace demasiado calor y hay mucha gente, por ser el día grande del pueblo, pero sin problemas para bailar", indicó el joven, que comenzó a llevar gigantes a los 15 años.
El saludo En su paso por la plaza Mena, donde está el ayuntamiento del municipio, se escuchó una jota en honor del santo. Una vez finalizado el recorrido, de nuevo en el interior de la iglesia, los auroros cantaron La aurora de Santiago . Poco después, los abanderados se dirigieron a la plaza Mena, con los gigantes y gaiteros a la cabeza y acompañados de los dantzaris, la Corporación municipal y la banda. Una vez allí, rodeados por vecinos y amigos, y entre aplausos, realizaron el saludo de bandera. Esta tradición surgió alrededor de 1820, como acuerdo entre el Ayuntamiento de Puente y las Cofradías del lugar, tras una serie de tensiones entre ambos.
Jesús Unciti lleva 35 años como abanderado y afirmó que " de ensayar nada, llevo desde joven, es la costumbre". Además, confesó que él es "incapaz" de irse de vacaciones durante las fiestas de su localidad natal. Otra de las protagonistas de la jornada, María Luisa Alvarez, una de las dantzaris, también lleva muchos años dedicada a los bailes. María Luisa explicó que tampoco ella ensaya mucho, pero añadió que, " la afición te puede, es algo que te llena, y se sigue porque no hay quien coja el relevo, muchos jóvenes no quieren hacerlo".
Tras retirarse los abanderados, el grupo de dantzaris de Zubia se colocó en el centro de la plaza y comenzó a bailar La Era .