En apariencia eran unos chupa chups normales. Sabores variados y palo para sujetar. Pero a la Guardia Civil le llamó la atención el paquete procedente de Colombia, formado por 55 unidades. Al analizarlos se descubrió que cada caramelo ocultaba unas 90 dosis de cocaína de alta pureza, escondidas en una capa protectora y dentro de ésta un envoltorio de látex que protegía la droga (4.