ISLAMABAD/PESHAWAR. Al menos 30 personas murieron, seis de ellas agentes de policía, ayer por la explosión de un coche bomba contra un puesto policial en las afueras de la ciudad norteña paquistaní de Peshawar, en un atentado reivindicado por el grupo que aglutina a los talibanes del país.
Según una fuente policial, más de setenta personas resultaron heridas y una decena de vehículos quedaron destrozados por la explosión, que tuvo lugar en el área de Badaber, situada en la Provincia de la Frontera del Noroeste (NWFP). Además la fuente agregó que el balance podría aumentar más porque hay "aún gente bajo los escombros de los edificios cercanos que se derrumbaron debido a la explosión".
Las primeras investigaciones apuntan a que el atentado, que destruyó el puesto policial y derrumbó los tejados de algunos edificios cercanos, podría haber sido cometido por un suicida cuyo objetivo era probablemente la asamblea provincial en la que se votaba la elección del nuevo presidente de Pakistán.
Un portavoz del proscrito movimiento Tehrik-e-Taliban Pakistán (TTP), que ha perpetrado varios ataques en las últimas semanas en distintos puntos del país, reivindicó el atentado que se registró mientras tenía lugar la votación parlamentaria para escoger al nuevo presidente de Pakistán, cargo para el que fue elegido el viudo de la ex primera ministra Benazir Bhutto, Asif Alí Zardari.
El primer ministro paquistaní, Yusuf Razá Guilani condenó inmediatamente el ataque.
Peshawar fue objeto de un ataque similar el pasado 12 de agosto, cuando al menos 14 guardas de seguridad murieron en las afueras de la ciudad debido a la explosión de una bomba junto a un vehículo de las fuerzas del orden.
El TTP amenaza al Gobierno con seguir atentando si no detiene las operaciones militares contra los integristas en la NWFP y en el adyacente cinturón tribal fronterizo con Afganistán. >agencias