Pamplona. Izquierda Unida de Navarra quiere aprovechar el inicio del curso político para abrir un debate "político y social" sobre cómo se debe afrontar la crisis económica. "La clave es cómo se reparten sus consecuencias", dice el coordinador general de IUN. José Miguel Nuin admite que su partido no cuenta con apoyos suficientes para condicionar la labor de un Ejecutivo foral que, indica, tiene "las ideas muy claras" y está aplicando "las recetas de la derecha clara y dura". "Y el PSN es corresponsable", advierte Nuin.
Parece que la economía va a monopolizar el debate político.
Esta es una situación que no se daba desde hace más de una década, y van a ser meses difíciles para la sociedad. A la coyuntura económica se suma además la acción un gobierno que sólo sabe aplicar mano dura.
¿Por qué son tan críticos con el Gobierno?
La forma de repartir los costes de la crisis es una cuestión política y social de primera magnitud, y ante eso hay que plantar cara y hacer oposición. Nosotros tenemos claras nuestras prioridades, que son la defensa de las políticas sociales y la defensa de los trabajadores. Y vamos a trabajar con todos nuestros recursos.
Todos los partidos dicen que las políticas sociales son su prioridad. ¿Se ha convertido en un tópico?
Es verdad que hasta la derecha dice que está comprometida con las políticas sociales. Pero no es más que propaganda. Digan lo que digan desde el régimen, el compromiso de UPN con las políticas sociales es muy insuficiente y mejorable. Durante el periodo de bonanza, cuando había grandes ingresos, la derecha también fue muy cicatera con los gastos sociales.
La inversión en políticas sociales es de las mayores del Estado.
Todo depende de con quien nos queramos comparar. Navarra dedica a la sanidad el 4% del PIB, una cifra muy baja en comparación con el entorno europeo. Así tenemos plantillas públicas tensionadas y saturadas, listas de espera, barracones y un largo etcétera.
¿No se exagera un poco?
La Navarra de las maravillas que nos vende el discurso oficial sí que es una exageración. Hay dificultades objetivas que han denunciado los propios directores de los institutos. Y mientras, el Gobierno dice que tenemos el mejor sistema educativo del mundo. Eso sí que es exagerar. Nos venden una Navarra falsa. La situación no es tercermundista, pero hay margen para acercarnos a los niveles europeos de bienestar y justicia social.
¿Comparte con Sanz que la primera política social es la que genera empleo?
Sí, pero empleo de calidad, no empleo mileurista y sin derechos. Lo que pasa es que cuando se critica al Gobierno por no hacer lo que debería hacer, sale con que lo importante es la generación de empleo. Sin duda, pero la política social no termina ahí. Los servicios públicos también son esenciales.
El Plan Navarra 2012 tampoco les ha gustado nada.
Porque es un plan gris, poco social y nada verde. El 55% de la inversión pública en Navarra para los próximos cuatro años es para el cemento; el 25-30% son subvenciones a los empresarios de múltiples formas; la inversión social no llega al 15%; y las actuaciones medioambientales son casi inexistentes. La crítica es justa.
¿Le parece mal que se invierta en infraestructuras?
Por supuesto que hay que invertir en infraestructuras, y apoyar a los emprendedores, sobre todo a los más pequeños, que son quienes tienen problemas de financiación. Pero también hay que invertir en educación, dependencia, salud... y aquí hay un desequilibrio manifiesto.
¿Qué le ha parecido el recorte del gasto presupuestario?
El recorte en sí no nos parece mal. Somos los primeros que hemos denunciado el despilfarro del Gobierno foral. Pero en el presupuesto hay mucho gasto social que se va a ver afectado.
El Gobierno tampoco puede permitir que se le dispare el presupuesto.
El problema es que se está trasladando automáticamente la caída en los ingresos a los recortes sociales, y al mismo tiempo se mantienen los regalos fiscales a determinados colectivos. Es este reparto injusto de la crisis lo que no aceptamos, y vamos a presentar una confrontación política clara. O se le frena en el Parlamento o estas políticas tendrán efectos muy negativos en la sociedad.
Para eso necesitarán el apoyo del PSN, y no parece que vaya rechazar recetas que también está aplicando Zapatero.
A nadie le puede sorprender. En materia económica el PSOE y el PP, aquí UPN, comparten el 80% de las políticas. Ahí está la supresión del Impuesto de Patrimonio, que fue una idea del PSOE. Pero hay margen para hacer otras cosas.
El Gobierno foral ya ha comenzado a preparar los presupuestos, y ha vuelto a llamar al PSN para su aprobación.
No creo que UPN tenga muchos problemas para conseguir el apoyo del PSN. No sólo por la afinidad en materia económica, sino porque en Navarra la situación es excepcional. El PSN se ha convertido en el ala izquierda de UPN, y eso significa estar muy a la derecha y renunciar a ser alternativa. Es una deriva histórica. Alberto Catalán lo explicó de una manera muy gráfica cuando dijo que el PSN ha vuelto al redil.
¿Izquierda Unida es la oposición del PSN?
No, somos la oposición de la derecha. Pero claro, si el PSN le entrega el Gobierno a UPN... Hace un año le hicieron la pinza al cambio para que el régimen siguiera siendo el mismo. Nuestro objetivo sigue siendo hacer viable una alternativa progresista. No tenemos que andar mirando al PSN. La sociedad ya sabe dónde está.
La inestabilidad política no parece lo más adecuado en un momento como este.
No, pero la estabilidad no la aporta sólo UPN.
Pero es quien está en el Gobierno.
Porque así lo que han querido el PSN y el PSOE. Pero hay Gobiernos estables alternativos a UPN. Si los socialistas deciden apoyar todo lo que venga de UPN, allá ellos.
Los socialistas defienden la utilidad de su apoyo al Gobierno.
Pero eso no es utilidad, es algo propio de quien representa el ala izquierda de la derecha. No está influyendo nada. No hay más que ver los presupuestos, que fueron totalmente continuistas, o el Plan Navarra 2012, que no es más que la aplicación del discurso de investidura de Sanz. Las medidas contra la crisis y los recortes presupuestarios también demuestran que no ha habido cambios.
Esta semana afirmó que es necesario poner "punto final" a este Gobierno. ¿Está reclamando una moción de censura?
Lo que decimos es que de UPN no se pueden esperar políticas equilibradas y justas. Sanz nos anuncia restricciones serias y preocupantes, así que la forma más clara de frenar estas políticas es activar los mecanismos legales para cambiar al Gobierno. Pero estas condiciones no se dan porque el PSN no quiere.
Si quisiera, ¿estarían dispuestos a apoyar un candidato socialista a la presidencia del Gobierno foral?
Si el PSN rectifica y apuesta por tomar una posición autónoma de la derecha, ellos, nosotros y NaBai tendríamos que sentarnos en una mesa y hablar sobre qué hay que hacer en Navarra. Pero no tiene sentido hablar de estas cosas porque el PSN no está en ese escenario.
¿Qué alternativa propone IU?
Para empezar, desandar el camino andado por la derecha durante la última década en materia fiscal.
¿Habla de subir los impuestos?
Sí. No tenemos ninguna pega en hablar de subir impuestos a las grandes rentas y a los grandes beneficios empresariales. Su esfuerzo a la recaudación común es insuficiente. Y hay otras muchas medidas para generar recursos y evitar el recorte en el gasto social. Pero no hay voluntad política.
¿Por ejemplo?
Ahí están los 200-300 millones empantanados en Iberdrola. También se puede recurrir al endeudamiento público. Pero oficial, no con métodos de financiación ruinosos como el peaje en la sombra. Sin embargo, ahí nos encontramos con la ortodoxia dogmática de UPN. También revisaríamos el Plan Navarra 2012. No parece lógico marcar como prioritaria la construcción del pabellón polideportivo o el Museo de los Sanfermines y luego decir que mantener el poder adquisitivo de los funcionarios pone en peligro las políticas sociales más profundas.
Se supone que la obra pública es para compensar la pérdida de empleo en el sector de la construcción.
Nadie habla de suprimir la obra pública. Hay miles de millones para obra pública en el Plan Navarra. Sólo decimos que hay que revisar actuaciones que no son prioritarias para luego contar con recursos con los que financiar políticas sociales que sí son prioritarias.
¿Le han sorprendido las palabras de Sanz sobre los funcionarios?
Me han parecido falsas e irresponsables. No es cierto que si subimos el IPC a los funcionarios no haya recursos para afrontar las políticas sociales. Además, que lo diga un presidente que lleva 12 años en el Gobierno es irresponsable. Señalar con el dedo a los trabajadores y quitarse él de la foto sin asumir responsabilidades nos parece una provocación.
La crítica al funcionariado suele ser bien acogida en la calle.
Tenemos que sacarnos los tópicos de la cabeza. Hablamos de profesores, de médicos, de asistentes sociales y de gente que realiza trabajos muy importantes para la sociedad. En la Administración hay un 36% de temporalidad y mucho mileurista. Coger al colectivo y ponerlo de cabeza de turco es inaceptable. Por actitudes como ésta es por lo que se debería cambiar al Gobierno. Lo que pasa es que la seguridad y la comodidad con la que se siente UPN por el apoyo del PSN hace que Sanz tenga una sensación de impunidad, de que puede hacer lo que quiera porque no va a pasar nada. Es una de las consecuencias más negativas de la situación política que tenemos en Navarra.
¿Le parecen justas las reivindicaciones de los trabajadores de la Administración?
Pedir una subida del 0,5% sobre el IPC es una reivindicación muy razonable. Además, durante los años de bonanza económica los salarios han evolucionado de una forma moderada. Lo que se disparaba eran los beneficios de las empresas y las rebajas fiscales a esos beneficios. Que ahora se plantee mantener el poder adquisitivo no es descabellado.
La moderación salarial es algo que el poder económico está pidiendo al conjunto de los trabajadores.
Sí, pero hay que dejar claro que la crisis y la inflación no son una consecuencia del incremento de los costes salariales. Ni los trabajadores ni sus salarios son los causantes de los problemas de la economía. Todo esto es la consecuencia de un modelo económico que nos ha llevado a un endeudamiento masivo. Y vamos a ver cómo acaba.