pamplona. Un año después de reventar Baluarte con motivo de la presentación de Papito , Miguel Luchino González Borlani, más conocido como Miguel Bosé, compareció ayer domingo en el pabellón Anaitasuna, saldándose su visita con un clamoroso éxito, tanto de público (no en vano el multidisciplinar cantante consiguió colgar en taquilla el cartel de No hay billetes ) como artístico, a tenor de lo visto en las pasiones desatadas por la puesta en escena de las canciones ofrecidas, de grandísima calidad.
Así pues, podemos afirmar que Pamplona vibró nuevamente, y cómo, con el espectáculo desplegado por Bosé, embarcado actualmente en el Papitour 2008, prolongación natural de la gira que, con parada en la ciudad -tal y como ya hemos indicado-, le llevó en 2007 a recorrer el Estado y parte del continente americano.
El presente tour arrancó en Madrid el pasado mes de junio, consiguiendo llenar por tres días consecutivos la plaza de Las Ventas, y se está desarrollando en medio de un éxito total: cosa, además del buen hacer del legendario cantante, de que no se haya escamoteado ningún medio para asegurar su buena marcha, tal y como lo dejan entrever, por ejemplo, los 120.000 watios de sonido que se están empleando en los conciertos o la cuidadísima y espectacular escenografía diseñada por Alain Corthout para arropar los mismos; a unas actuaciones que, como en el caso de la de Pamplona, siempre acaban trascendiendo al hecho musical para transformarse en auténticos actos sociales.
Y así lo entendió el público de la capital navarra, un gentío integrado principalmente por personas de toda edad y condición, aunque preferentemente de sexo femenino, y que, totalmente entregado, agotó las entradas con días de antelación, mostrándose la noche del domingo totalmente a la altura de tan señalada ocasión.
En medio de un ambiente propio de las grandes ocasiones, el escenario comenzó a cobrar vida sobre las 21.30 horas con la irrupción de los músicos, creando con las primeras notas de los instrumentos y la complicidad de las luces el ambiente propicio para la aparición de Bosé. A continuación, sin más dilación, lo que todos estaban esperando: la comparecencia del protagonista de la noche sobre el tablado, sobriamente ataviado con una camisa negra y un pantalón del mismo color. Lo hizo sobre un entarimado de más de 200 metros cuadrados flanqueado por dos pantallas gigantes, y de estética marcadamente industrial, derivada de los telares blancos que cubrían su fondo y los laterales, de los puentes metálicos que remataban dichos laterales y su parte trasera y de las plataformas preparadas para los músicos, ubicado en diferentes alturas. Sobre una tarima que parecía tener, en resumidas cuentasd, vida propia.
Así las cosas, en medio de una gran expectación, la velada se inició bajo las notas de Amante Bandido, tema al que, a caballo entre el tecno y el electro pop en estos inicios, siguieron, además de otros, un medley integrado por Sereno, Duende y Nena , así como la canción Bambú .
"Gabon Iruña. Buenas noches Pamplona. Bienvenidos a este concierto en el que vamos a celebrar algo que hemos construido entre todos: 30 años de música. Y que sean los primeros. El viaje va a ser largo y sustancioso, así que abrocharos bien los cinturones, que aquí empieza", saludó un radiante y efusivo Miguel a los presentes, quienes, totalmente entregados, le respondieron con una ensordecedora ovación.
Siguiendo con el show, todo un espectáculo de luz y sonido, señalaremos que además de los temas ya indicados, también tuvieron su espacio hits como Superman o, claro está, Sevilla o Te amaré, composiciones que aportaron, y cómo, su granito de arena para terminar de poner patas arriba el histórico Anaitasuna, en el que en la noche del domingo se pudieron oír una treintena de temas que para muchosa de los presentes formaban parte de la banda sonora de su vida.